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Además del cordón policial exterior, en el interior de la ópera se habían instalado arcos de seguridad, lo que retrasó considerablemente el comienzo de la representación. La reposición de la obra, con escenografía de Hans Neuenfels y estrenada en marzo de 2003, originó también un gran revuelo mediático, después de su suspensión el pasado septiembre por el supuesto peligro de atentado islamista. La producción de Neuenfels termina con una escena en que aparecen Jesucristo, Buda y el profeta Mahoma decapitados, lo que según advirtieron entonces las autoridades berlinesas suponía un 'riesgo incalculable'. Diversas organizaciones islámicas desestimaron la invitación del ministro Schäuble de asistir a la representación. El secretario general del Consejo General Islámico, Aiman Mazyek, argumentó que había decidido no asistir por sentirse 'instrumentalizado políticamente'. Organizaciones cristianas expresaron su comprensión hacia esta decisión, por considerar que el 'Idomeneo' de Neuenfels tiene componentes antirreligiosos. Neunfels propone en esa producción la emancipación religiosa del hombre, lo que escenifica en un epílogo con la decapitación por Idomeneo, rey de Creta, de Jesús, Buda, Mahoma y Poseidón. La decisión de la Deutsche Oper de retirarla de programación fue criticada desde todos los ámbitos de la cultura y de la política, incluyendo a la jefa del Gobierno federal alemán, Angela Merkel, por entender que se trataba de un caso de autocensura que ponía en peligro la libertad del arte. Finalmente, los responsables del teatro cedieron a las críticas y volvieron a programarla.
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