Incinerado Eloy de la Iglesia, mirada crítica del cine Transición
Los restos mortales del cineasta Eloy de la Iglesia, fallecido ayer a los 66 años, y que fue uno de los realizadores más provocadores, controvertidos y críticos del cine de la Transición, fueron incinerados esta tarde en el Crematorio del Cementerio de la Almudena, rodeado de sus amigos más cercanos.
Eloy Germán de la Iglesia Dieguez, cuya filmografía abarca 22 títulos, nació en la localidad guipuzcoana de Zarautz, en 1944, y debutó en el cine con apenas veinte años en 'Fantasía 3', a la que siguieron títulos como 'Algo amargo en la boca', de 1968, con el que ya tuvo serios problemas con la censura.
Fue uno de los cineastas más provocadores de la España de los años 70 y 80 al posar su mirada en temas tan espinosos para la época como la marginalidad, la insatisfacción sexual, el mundo de la droga, o la homosexualidad. De ahí que su cine estuviera marcado por el escándalo, puesto que en su obra dejaba patente rasgos de su personalidad, como su militancia en el Partido Comunista, o su declarada homosexualidad.
Autor de títulos como 'Juego de amor prohibido', 'La otra alcoba', 'Los placeres ocultos', 'Navajeros', 'Colegas', 'El pico' y su secuela 'El pico 2'. Tras rodar 'La estanquera de Vallecas', en 1987, abandonó el cine durante quince años, debido a su adicción a las drogas, de las que dependía desde 1983.
Fue en 1998 cuando el Festival de Cine de San Sebastián decidió dedicarle una retrospectiva, lo que propició su regreso al mundo artístico, primero a TVE como director de una versión del 'Calígula', de Albert Camus; y, más tarde, en el 2003, con el rodaje de la película 'Los novios búlgaros' que se convertiría en su último trabajo.
Por la capilla ardiente de Eloy de la Iglesia, instalada en el Tanatorio de la M-30, desfilaron hoy sus amigos más cercanos, aunque pocos familiares, pues el cineasta había perdido contacto con su familia desde hace veinte años, como resaltó a Efe su amigo el cineasta Antonio Hens, quien se erigió en portavoz de sus allegados.
'El cine español ha perdido una de sus grandes figuras, -declaró-. Eloy arrojó luz sobre el mundo de la marginación, los sentimientos por encima de la moral y fue el primero en tratar la homosexualidad desde dentro'.
Hens justificó la ausencia de personalidades del mundo cine en el velatorio debido a que 'la mayoría se encuentran en el Festival de Cine Español de Málaga'. En este sentido, el Festival Internacional de cine Inédito de Islantilla (Huelva), con el que Eloy de la Iglesia mantenía un vínculo permanente, decidió hoy, tras conocer la noticia, incluir en su próxima edición un reconocimiento a la trayectoria del cineasta fallecido.
Un tributo que también le dedicó, en el 2003, el Extraño Festival de París, donde le definieron como 'el eslabón perdido entre Luis Buñuel y Pedro Almodóvar'.
A la capilla ardiente del Tanatorio acudió el cineasta Pedro Olea, amigo íntimo de Eloy y uno de los responsables de su regreso al cine, como productor de 'Los novios búlgaros'. 'Fue -dijo- un director irrepetible, personalísimo y único, que se atrevía con cosas con las que nadie se atrevía. Se ha ido demasiado pronto, cuando aún tenía proyectos que, por una acumulación de desgracias y de mala suerte no pudo llevar a cabo'.
'Cuando se quiera conocer la historia de los años 70 de nuestro país, sólo habrá que acudir a sus películas, que son un testimonio, pues, en aquellos tiempos, Eloy era el único sincero en mostrar temas espinosos. Tenía un atrevimiento y una audacia impresionante', añadió Olea.
Concha Velasco recordó con cariño a Eloy de la Iglesia, el hombre que, dijo, le presentó a Pedro Olea, 'con quien comencé una nueva etapa profesional al interpretar 'Tormento'', indicó la actriz, quien añadió: Eloy fue un renovador y un transgresor, al realizar un cine que no estaba permitido en aquel momento, un cine de denuncia, atrevido y crítico'.
Por su parte, Urbano Hidalgo, subdirector de la revista Zero dirigida a los lectores homosexuales, señaló que 'hoy la comunidad gay española esta de luto, pero no triste, porque de Eloy queda su herencia ideológica y su compromiso social'.
'Fue un defensor de las libertades, como demuestra haber sido el primer cineasta que declaró abiertamente su homosexualidad. Hace poco estuvimos juntos riéndonos de nuestras propias muertes. Sé que no se ha ido con pena', concluyó.