Innovador Herbie Hancock cree electrónica no aporta 'nada' a jazz
El pianista estadounidense Herbie Hancock, pionero en el uso de teclados electrónicos y que a sus 66 años emplea un ordenador para introducir sonidos pregrabados en sus actuaciones, no tiene dudas cuando se le pregunta qué aporta la electrónica al jazz: 'Nada'.
'Es el ser humano el que aporta cosas al jazz, no la máquina', subrayó hoy sonriente y tajante el intérprete y compositor de Chicago en la rueda de prensa que ofreció en el aeropuerto de Palma con ocasión del recital que protagonizará esta noche con su quinteto en el Gran Casino de Mallorca, con el que clausura el festival Jazz Voyeur.
Hancock, figura de célebres bandas como la que lideraba Miles Davis en los 60 y uno de los más relevantes creadores de jazz vivos, considera que la tecnología que tanto le gusta contribuye a la música sólo en función del uso que haga de ella un artista, pero no representa un valor en sí mismo.
Como ejemplo del espíritu innovador y creativo que admira, al margen de las herramientas empleadas, el pianista citó al saxofonista y compositor Wayne Shorter, con quien grabó varios discos en los 60 y de quien aseguró que hoy en día, a los 72 años, 'está haciendo la música más innovadora del planeta'; '¿no es increíble?', subrayó.
No obstante, Hancock apuntó uno de los secretos de la vitalidad de Shorter, que es también, junto con sus 'buenos genes', una de las causas del aspecto juvenil que él mismo tiene: la práctica del budismo, que el teclista chicagüense inició hace 33 años.
Según su experiencia, seguir las enseñanzas de Buda 'mantiene el espíritu vivo' y te lleva a 'sentir una libertad que nunca habías experimentado' y que se traduce en bienestar físico.
Esta noche dirigirá desde sus teclados (un piano de cola convencional y otro electrónico conectado a un ordenador) una banda que completan la intérprete de viola y violín Lily Hayden, quien también canta; el guitarrista de Benin Lionel Loueke, el bajista Mathew Garrison y el batería y percusionista Bill Winn.
Con este grupo, que, según describió entusiasta, emplea numerosas herramientas electrónicas, interpretará algunos temas clásicos de su amplio repertorio extraídos de discos acústicos como 'Maiden Voyage' y 'Empyrean Isles' o de álbumes cruciales en la mezcla del jazz con el funk y el rock como 'Head Hunters' y 'Thrust'.
Pero además de sus propios temas, Hancock cederá protagonismo a sus músicos tocando piezas compuestas por Hayden y Loueke, el guitarrista africano a quien calificó de 'músico completo' y de quien elogió su inventiva.
'El nivel de improvisación de esta banda nos permite gran variedad. Cada noche estas composiciones suenan completamente diferentes', afirmó.
Tras su actuación en Mallorca, Hancock viajará hasta San Sebastián para recibir el Premio Donostia, un galardón que el festival de la capital guipuzcoana le concede como 'figura fundamental en la evolución del jazz contemporáneo y uno de los más grandes pianistas de su historia'.
'Recibir premios significa que soy un tío viejo, pero todavía estoy vivo', bromeó al respecto el artista estadounidense.