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Esto le lleva a decir que con la música intentó 'huir de momentos duros durante la adolescencia y, a través de ella, crear un mundo propio y disfrutar de momentos en solitario', explica el cantante a Efe, tras presentar algunos de sus temas en directo en la sala madrileña Costello. La prensa especializada británica se ha apresurado en alejarle de la inevitable comparación con la anterior revelación musical de las islas, James Blunt, porque lo cierto es que la esencia musical de James Morrison encierra la herencia de los grandes del soul, 'cuyos discos eran omnipresentes durante los años de infancia en el hogar familiar' y un parecido físico entre el propio Blunt y Chris Martin. Tantas horas de escucha le permitieron aprender a tocar la guitarra por sí mismo, además de una voz desgarrada, de una madurez inesperada para alguien que acaba de cumplir los 23 años de edad, y una educación musical construida a partir de mitos como Michael Jackson, Otis Reading o Al Green. 'Hace tiempo que dejé de intentar cantar como un artista negro y, aunque he logrado encontrar mi propio camino, lo cierto es que mis principales referentes musicales están en el soul, porque así es como siento mi música', asegura el británico, que ya ha vendido más de un millón de copias de 'Undiscovered' en todo el mundo. La próxima semana James Morrison opta a tres Brit Awards, los premios de la música británica en los que compite con Paolo Nutini y el jazz de Corinne Bailey Rae, con los que es una generación de jóvenes músicos 'que aportan frescura a géneros clásicos porque también son grandes admiradores de muy distintos sonidos actuales'. Morrison creció en el momento en que el Britpop lideraba con orgullo la conquista del sonido británico en todo el planeta, por lo que, consciente de 'la fuerza que ha tenido y aún tiene el género entre el público', se atreve a construir una personalidad propia como artista y se nutre de 'la fuerza y la pasión de canciones reales y dolorosas; de sentimientos auténticos contados con la voz'. Por ello, aunque retoma las enseñanzas del mejor Stevie Wonder en 'You give me something', Morrison también aplica cierta herencia pop en la inmediatez de los estribillos de 'The pieces don't fit anymore' o 'Wonderful world' y asegura que no sólo sus cuerdas vocales 'marcan la diferencia', ya que intenta 'prestar especial atención a las letras para lograr buenas historias en cada canción'. 'He tenido suerte', asegura Morrison, 'ya que algunos de los conciertos ofrecidos en todo tipo de pubs fueron vistos por gente con contactos en discográficas, lo que evitaron que su destino 'pasara por concursos de televisión al estilo de The X factor o American idol'. Tras conquistar Europa, James Morrison prepara su salto a los Estados Unidos en los próximos meses, aunque de momento se siente satisfecho por 'haber hecho un álbum que le guste a la gente' y se conforma con 'seguir contando historias que apasionen a alguien en el futuro'.
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