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musica-ruibal 20-05-2007


Javier Ruibal: Mi gran sueño es colaborar con Paco de Lucía


El cantautor Javier Ruibal, que en sus 29 años de carrera ha compuesto para Pasión Vega o Diego El Cigala y cantado con Pablo Milanés, Martirio o Joaquín Sabina, entre muchos otros, reconoce que su 'gran sueño' como artista es colaborar con el guitarrista Paco de Lucía, de quien es paisano y admirador confeso.


'Me haría una ilusión bárbara y me hubiera encantado haberlo hecho ya, pero hasta ahora no se ha dado', dijo el portuense en una entrevista con Efe, en la que también comentó que le consta que el guitarrista gaditano 'simpatiza' con su forma de hacer música, en la que trenza las mimbres de la herencia flamenca y sefardí, la sonoridad centroamericana, los ritmos magrebíes, el jazz y el rock.

Este trovador contemporáneo de guitarra cruzada al pecho, que recibió el pasado febrero la Medalla de Oro de Andalucía, publicó su primer disco, 'Duna', en 1983 y, tras otros siete trabajos -el último, 'Lo que me dice tu boca' (2005), grabado en directo- y centenares de horas sobre escenarios de todo el mundo, considera que esta trayectoria le ha permitido 'tener más oficio' y lograr 'el equilibrio entre el poema y la canción'.

Asegura que se 'esmera' en cada tema, que ha sabido 'romper el papel a tiempo cuando el producto es mediano, reiterativo o no aporta nada a lo ya expresado anteriormente', algo que no le ha hecho un intérprete conocido por las masas, pero sí alabado por la crítica, un público fiel y artistas como Joan Manuel Serrat o Javier Krahe.

Crítico con la 'presión hacia lo comercial' que ejercen sobre el consumidor las grandes discográficas, se define como un 'buscador de la música' y compositor de canciones que nos hagan 'un poquito mejores, más fácilmente emocionables y también un poco más felices', y que contribuyen a reforzar la identidad andaluza 'recuperando la sonoridad de su música sin renunciar a crecer y a renovar'.

Por decisión propia se quedó fuera del movimiento de cantautores reivindicativos de la Transición, ya que aunque sus reclamaciones ante 'hechos penosos' están siempre 'entre líneas' en sus letras, decidió 'huir a toda costa del panfleto' y perseverar en su convicción de que con la música 'hay que hacer arte y tener un compromiso con la belleza'.

Las reivindicaciones las deja Ruibal para el ámbito personal, desde el que defiende que la obligación de cualquier Gobierno es 'relacionar la educación con la cultura', y denuncia que 'se forma a la gente para que se conviertan en máquinas de productividad', cuando 'lo que debería lograr la cultura es enseñar a vivir', porque ese concepto está íntimamente relacionado 'con el ocio bien empleado, con la libertad de expresión y de imaginación'.

Su próximo disco, del que ya ofrece un anticipo en sus conciertos con 'El niño del Serenguetti', tendrá por primera vez a los niños como protagonistas, especialmente a aquellos que se ven obligados a trabajar pero que 'se resisten a ser infelices', algo que no abordará desde un punto de vista 'ni lacrimógeno ni paternalista', sino desde canciones 'a ser posible bien bonitas'.

Con el 'venenillo de subirse al escenario' circulando por sus venas, y convencido de que el trabajo de estudio 'desgasta, es tedioso y desdibuja al final la idea original' frente a un contacto con el público que le hacen sacar lo mejor de su expresividad, proyecta grabar en directo su nuevo trabajo, que será el noveno de su carrera y para el que no tiene previsto aún fecha porque se reconoce 'lento escribiendo'.

Aunque no tiene pretensiones de actor, Javier Ruibal ha participado en la opera prima de Jesús Armesto 'Cuento de las dos orillas', estrenada en abril, como 'Radin', un hombre que aparece en el desierto 'buscando su Andalucía', una tierra que 'no fue reconquistada, sino invadida por los Reyes Católicos, a quienes no les pertenecía'.

Para su tierra, defiende 'recuperar la verdad de su historia' y por ello es partidario de la Ley de la Memoria Histórica recientemente impulsada porque opina que contribuirá a 'curar definitivamente las heridas'.

Para este fabulador musical, lector de García Márquez o Aminn Malouf, recuperar la identidad de un pueblo es 'una actitud vital' lejana de las críticas a los otros y a quienes recurren a 'cosas como el RH para tratar de reivindicar una independencia meramente económica y egoísta, que es lo único que pretenden los nacionalismos, incluido el español'.



Terra Actualidad - EFE

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