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Para consolar a la niña, Kafka le dijo que la muñeca no estaba perdida, sino que 'se había ido de viaje', y con el fin de hacer creíble su afirmación, el autor de 'La Metamorfosis' se convierte en el cartero ficticio de la muñeca. Con 'mucha poesía y ternura', Sierra novela cómo Kafka escribió, durante tres semanas, cartas de la muñeca dirigidas a la niña, en un relato que pone de relieve 'el lado humano del escritor checo', según el galardonado, quien asegura que la inspiración para su libro le llegó 'como una intuición' tras leer un artículo en prensa. Antes de dedicarse plenamente a una prolífica carrera literaria jalonada de más de 30 premios, Sierra fundó las revistas musicales 'Popular 1' y 'Super Pop' con el fin de 'ser famoso' y poder publicar libros sobre el rock y el pop, afirma. Traducido a 25 lenguas y con casi 8 millones de ejemplares vendidos, Sierra ha ganado premios como el Ateneo de Sevilla con su obra 'En Canarias se ha puesto el sol', el Nestor Luján de Novela Histórica por 'La pell de la revolta', el Gran Angular en tres ocasiones, el Edebé en dos, y el Premio Internacional A la Orilla del Viento (México), por 'Historias de medio mundo'. Desde hace tres años, el escritor está más volcado en su fundación que en la literatura. Creada con objeto de que los niños 'no lo pasen tan mal' como él lo pasó en su infancia y 'para que puedan cumplir sus sueños', la fundación emprende iniciativas como el Premio Sierra para escritores menores de 18 años, dotado con 3.000 euros, o talleres literarios infantiles en Colombia. Nacido en 1947 en un hogar humilde y 'mermado por un problema de tartamudez', Sierra dice que su infancia no fue 'nada fácil', y que comenzó a escribir a la temprana edad de 8 años para salvar sus obstáculos comunicativos. 'Escribía porque me podía comunicar con los demás sin tartamudear', afirma Sierra, que también hubo de enfrentarse a la prohibición de su padre de dedicarse a la literatura 'porque los que escribían se morían de hambre'. Con 12 años escribió un libro de 500 páginas, después de que su profesora le llamara 'inútil' cuando le comunicó su vocación de literato, una 'primera obra magna' que nunca llegó a publicar, pero que todavía conserva con cariño. Según Sierra, que fue candidato al premio Andersen -el 'Nobel de la literatura infantil y juvenil', en España hay una gran generación de escritores de este tipo de narrativa 'de entre 50 y 60 años' que necesita un premio de talla internacional para lograr la difusión que merecen. Pese al 'gran impulso lector' propiciado por dicha generación, y otra de 'valiosos jóvenes autores', Sierra opina que los niños no leen lo suficiente, ya que para él, 'leer es más importante que estudiar'.
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