Juan Cruz muestra 'sin pudor' su lado más íntimo en nuevo libro
Juan Cruz suele decir que sólo es capaz de escribir de aquello que le sucede o de lo que siente, y eso es lo que hace en su nuevo libro 'Retrato de un hombre desnudo', una obra en la que el periodista y escritor canario muestra 'sin pudor' su lado más íntimo y habla de sus recuerdos, sus miedos, sueños y frustraciones.
'Es un libro que yo he escrito con pasión, sencillez y sinceridad. Ese ha sido mi propósito, porque no se puede hablar de otro modo de lo que a uno le pasa por el alma', afirma, en una entrevista con Efe, Juan Cruz, que desde la adolescencia alterna su pasión por el periodismo con 'la necesidad de la literatura'.
Su energía vital le permitía a los catorce años ser periodista, poeta y entrenador de un equipo juvenil de fútbol, y su gran vitalidad le ha permitido después trabajar para el diario 'El País', donde ahora es adjunto a la dirección, desempeñar numerosos cargos en la editorial Alfaguara y en el Grupo Prisa y seguir publicando libros como ''La foto de los suecos', 'La edad de la memoria' o 'La playa del horizonte', su penúltimo título.
El agitado ritmo de vida que lleva -de Juan Cruz se dice que posee el don de la ubicuidad-, oculta con frecuencia 'esa otra persona' que hay dentro de él, 'que se comporta de otro modo, que habla de otro modo, cuyo silencio es de otra manera'.
Ese otro Juan Cruz es el que surge siempre que este hombre sociable y de mirada alegre encuentra un rato para ponerse a escribir, y es el que sale a flote en 'Retrato de un hombre desnudo', publicado por Alfaguara.
'Yo no conozco bien a esa persona, pero sé que existe, y a veces me alivia el hecho de que exista, porque la vida banal, la nata de la vida, incita tanto al cinismo, al olvido, a la desmemoria, al qué más da, que yo siempre noto al final del día que hay alguien en mí que se rebela contra eso', cuenta el autor.
El mar impregna las páginas de este nuevo libro y le presta sus sonidos, su 'torrencialidad', a cuanto narra Juan Cruz, que lo escribió en la playa del Médano, situada al sur de la isla de Tenerife. 'El rumor de las olas me da mucha paz, y yo notaba que sólo podía escribir de aquello que fuera verdadero, que me conmoviera', añade.
Situado a medio camino entre la autobiografía y las memorias, el libro es 'sobre todo un homenaje a algunas partes de la memoria' que el propio escritor no sabe todavía 'contar bien, pero que están ahí y urgen a ser contadas'.
Entre esas experiencias difíciles de contar sitúa Juan Cruz el proceso de su amistad con Dulce Chacón -el libro es también un pequeño homenaje a la escritora-, sus viajes juntos, la noticia de su enfermedad, su agonía y su muerte en diciembre de 2003 con tan sólo 49 años. Proceso final que también siguió muy de cerca el escritor Julio Llamazares.
'Para Julio y para mí, que vivimos muy en común esa agonía, junto con su familia, evidentemente, era como la asistencia a una injusticia perpetrada con alevosía por la vida, y ése es uno de los ejes del libro', afirma Juan Cruz.
Pero no sólo es la muerte de Dulce la que recorre el libro. El escritor evoca las de su padre y de su madre y narra cómo le impresionó el repentino fallecimiento de Manuel Vázquez Montalbán, en octubre de 2003, o la muerte del uruguayo Juan Carlos Onetti, en el 94.
Por su profesión, este periodista canario ha estado 'en contacto con la flor y nata de la literatura'. La nómina de escritores que desfilan por el libro es interminable, de todos ha aprendido y con algunos le une una gran amistad.
Pero hay uno que le ha dejado 'una huella especial', Onetti: 'el misterio de Onetti, su personalidad, esa especie de ocultación pertinaz, de rabia contenida por una vida que no quería. Era un insolente con la vida y se autodestruyó lentamente', recuerda.