Un libro repasa la representación de la infancia en el arte
quot;La infancia en el arte' repasa la representación de los niños en la historia del arte, un libro con el que Unicef-Comité Español celebra su sesenta aniversario y en el que se denuncia el trabajo que queda por realizar 'para que todos los niños tengan unos servicios básicos que les aseguren un porvenir'.
'Es un libro que recoge la tremenda historia de los más débiles, una obra sobre la condición humana y sobre las complejas relaciones que han existido entre los adultos y los niños', dijo hoy la historiadora y académica Carmen Iglesias durante la presentación del libro, que ha sido editado gracias a la colaboración de la fundación Amigos del Museo del Prado y del patrocinio de la empresa Fertiberia.
Esta publicación, coordinada por el catedrático de Historia del Arte Francisco Calvo Serraller, recorre 'tanto la presencia como la perspectiva' que se ha tenido de la niñez durante la historia, y lo hace mediante las representaciones de autores tan significativos como Diego Velázquez, Joaquín Sorolla, Paul Klee, Pablo Picasso, Chagall, Gaugain, Manet o Francisco de Goya.
La presidenta de Unicef-Comité Español, Consuelo Crespo, alabó la publicación de una obra como esta, pues es 'un momento importantísimo, que nos hace testigo de lo que heredamos y de lo que vamos a ver en el siglo XXI. Cada vez hay más vida, más niños y más víctimas, y nuestro deber es estar con ellas', subrayó.
'La infancia en el arte', que cuenta con una tirada única de dos mil ejemplares, comienza con la escasa representación infantil que se encuentra en el arte tradicional. 'Entonces, incluso en los retratos infantiles de niños reales se forzaban al máximo sus potenciales rasgos adultos. Eran hombres incompletos que debían crecer', explicó Carmen Iglesias.
'El niño era sustituible', dijo Iglesias, quien también ha participado en la elaboración del texto. Para la académica, la perspectiva con que se ha representado a la infancia parte de las dificultades y la ansiedad 'que siempre hemos tenido los adultos para entender las necesidades de los niños'.
Según comentó, los cambios que se produjeron en las relaciones que existen entre el mundo de los niños y el de los adultos se reflejaron en el arte: 'Es a partir del realismo del siglo XVII cuando se inicia la normalización de la representación infantil', afirmó Iglesias.
El libro, en el que también han colaborado Carlos García Gual, catedrático de Filología Griega, Gonzalo M. Borrás Gualís, catedrático de Historia del Arte, Javier Barón, conservador jefe del departamento de pintura del siglo XIX en el Museo del Prado y el filósofo José Antonio Marina, también se adentra en los siglos XVIII, XIX y XX, donde se ofrece una representación 'edulcorada' de la infancia.
'Pasan a ser inmaculados, inocentes y buenos, pero para algunos autores, como Goya, empiezan a mostrar un individualismo afectivo.
Comienzan a ser personas', resaltó Iglesias. Para estas historiadora, los rasgos que más definieron el siglo XIX fueron la orfandad y el desamparo, pero el verdadero cambio vino en el XX, cuando el descrédito por la realidad devino 'en la aceptación de lo infantil'.
Según Iglesias, lo que hoy prima es, precisamente, la infantilización de la sociedad: 'La ansiedad de la sociedad ha hecho que quiera adentrarse en la etapa infantil y en mirarla con excesiva nostalgia', concluyó la historiadora madrileña.