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En este sentido aseguró que 'no soportaba la utilización de los derechos humanos y de las historias de las víctimas como escudo de un gobierno que teñía de progresismo algunas medidas que no lo son'. 'A quien corresponda' empieza con la muerte de un cura en un pequeño pueblo argentino, aunque Caparrós ha dejado claro que no se trata de una novela de género, mientras Herralde apuntó que es, más bien, una obra política. Es también la historia de una derrota decisiva, de una venganza, y de los crímenes de un Estado desatado de hace treinta años, que contaba con la bendición eclesiástica, además del relato de un amor que no puede terminar. Para Caparrós, cuyo abuelo fue un médico republicano español que tuvo que dejar Madrid después de la Guerra Civil española (1936-1939), se trata de una novela 'rara, asertiva, rabiosa e indignada'. 'Aunque he querido -afirmó- que todo ese cabreo no se cargara el relato'. Otra de las cuestiones que le sorprenden al también cronista argentino es la ausencia de venganzas personales por los hechos ocurridos durante lo que él denomina el 'setentismo'. '¿Por qué no las hubo?, se pregunta todavía hoy. Ahora, después de que el libro se pueda adquirir desde hace un mes en su país y de que se haya publicado ya en España o Colombia, espera más las lecturas que se hagan desde estos dos países que desde el suyo, porque, entiende, 'no estarán tan teñidas por la inmediatez ni por la discusión política e ideológica'. Inevitablemente, cuando se habla con Caparrós, que acaba de escribir 'una cuasi-carta, cuasi-abierta a la señora cuasi-presidenta' aparece el actual momento político de Argentina, con la crisis del campo y el humo que envuelve Buenos Aires desde hace unos días, como protagonistas En su opinión, tanto Kirchner como su mujer, la presidenta, Cristina Fernández, 'utilizan siempre el término cuasi, pero si uno habla de un mafioso, así debe decirlo y no nombrarlo como cuasi mafioso'. Por otra parte, sostiene que tanto el ex presidente como la actual presidenta apuestan por una política de 'conservar el poder, dándole un tinte progresista y como de preocuparse por los derechos humanos que regían en el país antes de la dictadura militar'. Subdirector hasta hace quince días de 'Crítica de la Argentina', el último diario de papel que ha salido al mercado en su país, afirma, contundente, que 'en periodismo lo difícil no es enterarse de las cosas, sino contarlas'.
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