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cumbre iberoamericana 05-11-2006


Un mismo idioma y un crisol de propuestas musicales


Dos lenguajes comunes, el de la música y el español, y una gran diversidad de propuestas que fueron desde el pop al rock, pasando por el reggae, ciertos coqueteos electrónicos e incluso una mirada a la tradición con el candombe. Así así fue el cierre de Iberoamérica Crea en el Estadio Centenario.


El músico y compositor uruguayo, Jorge Drexler (c), en su momento de su actuación en el estadio Centenario de la ciudad de Montevideo (Uruguay) en el
Un mismo idioma y un crisol de propuestas
Si los uruguayos Jorge Drexler y No te va a gustar se dieron un baño de multitudes cante sus paisanos, los españoles Amaral conquistaron y encandilaron a las cerca de 14.000 almas que les veían tocar por primera vez en directo en Montevideo.

El público bailó hasta la madrugada con la electrónica de los mexicanos del Colectivo Nortec, coreó al chileno Joe Vasconcellos, se divirtió con el brasileño Arnaldo Antunes y se hermanó con los argentinos de Arbol.

Esta iniciativa, que forma parte de la gira de conciertos 'Rock en Ñ', que promueve al Fundación Autor española, ponía el broche final a la programación cultural dentro de la XVI Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y Gobierno, que se ha celebrado entre el 3 y el 5 de noviembre en Montevideo.

El Estadio Centenario, declarado por la FIFA Monumento Histórico del Fútbol e inaugurado el 18 de julio de 1930 en el Parque Batlle, de Montevideo, para disputar el primer mundial de fútbol, final en la que Uruguay ganó a Argentina por cuatro a dos, se olvidaba de los encuentros que en el disputan los equipos locales, el Peñarol y el Nacional, y se convertía así en el templo de la modernidad musical iberoamericana.

No se permitía curiosamente la entrada de mástiles ni banderas, y no las hubo, pero también estaba prohibido acceder a sus graderíos de cemento con termos, posa-mates y bombillas, y, por supuesto, que no faltaron.

Las entradas a 200 pesos (unos 7 euros) estaban agotadas, aunque hubo muchos invitados, entre ellos los jefes de Estado y Gobierno, que al final no acudieron a la cita y en su representación estuvieron los cancilleres de los países participantes, como el Ministro de Asuntos Exteriores español, Eduardo Moratinos.

Rock, blues, cumbia, bossa nova y reggae, así sonaba la música del chileno Joe Vanconcellos, que fue el encargado de abrir el concierto, dando un repaso a su discografía y presentando temas de su último trabajo, 'Banzai', incluso dedicó uno a los que luchan por el medio ambiente, 'Los peces no gritan'.

El veterano Arnaldo Antunes, poeta, músico y ex componente de Titas, la mítica banda brasileña de rock de los ochenta, ofreció un repertorio, aunque estuvo muy bailón, centrado en las baladas, con títulos como 'O pulso', 'O silencio', 'Fin do día' o 'Sem vocé'.

Ganador de un Grammy latino por el disco 'Tribalistas' junto a Marisa Monte y Carlihnos Brown, Antunes supo conquistar al público con sus melodías sencillas cargadas de contenido e ironía.

Jorge Drexler, el tercero de la noche, regresaba a su tierra, después de un año de ausencia, convertido en una estrella y con un Oscar bajo el brazo y presentaba, por primera vez en directo, '12 segundos de oscuridad', que reúne aires de tango, hip-hop y milonga.

Abrió el concierto al más puro estilo candombe con 'Polvo de estrellas', acompañado por su banda y el trío de tambores -piano, repique y chico- típico de este género tan uruguayo.

Luego, entre grandes ovaciones, recuperó canciones como 'Eco', 'Se va, se va, se fue', 'Todo se transforma' o 'Memoria del cuero', y una de Antunes, 'Disneylandia'.

Juan Aguirre y Eva Amaral, el dúo Amaral, aprovechó su visita al Centenario para dar un repaso a su discografía, tocando temas -eso sí, a voz y guitarra, y con la batería de Ramón García- como 'Esta madrugada', 'El universo sobre mi', 'Un solo segundo' o 'Sin ti no soy nada'.

Eva, espléndida de voz, habló de paz, libertad, justicia y derechos, y pidió a los políticos reunidos en la ciudad que luchen porque se cumplan estos sueños.

Tras Amaral fue el turno de los mexicanos del Colectivo Nortec y su apuesta por fundir tradición y electrónica a base de guitarras, acordeones y vientos, mezclados con las programaciones de los cinco DJ's -Fussible, Bostich, Hiperboeal, Panóptica y Clorofilaque- que ocupan el centro del escenario.

Sebastián, Hernán, Martín, Pablo y Eduardo forman el grupo arentino Arbol, que cruzaban el Río de la Plata para tocar en el Estadio Centenario y recordar, ante el conflicto que enfrenta a Argentina y Uruguay por la instalación de unas compañías papeleras, que 'ambos países son hermanos'.

Rock, rap e incluso un poco de reggae, funk, country y la característica chacarera, todo ello muy cañero y reivindicativo, define el estilo de los Arbol, que recordaron desde el escenario a Evo Morales, Hugo Chávez y Fidel Castro, y saltaron del mismo para acercarse al público que los aclamaba con piezas como 'Suerte' o 'El fantasma'.

La apoteosis final corrió a cargo de los rockeros de No te va a gustar, que, con el carismático cantante Emiliano Brancciari al frente, ofrecieron un concierto en toda regla, con canciones como 'Te voy a llevar' o 'Me cuesta creer', coreadas por un público entregado desde el primer momento.



Terra Actualidad - EFE

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