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literatura erotica 18-11-2007


Nino Rippi invita a despertar fantasías ocultas en 'Clítoris pecatta mundi'


Once relatos agrupados bajo el título de 'Clitoris pecatta mundi' han servido al escritor murciano Nino Rippi, -pseudónimo de Jesús Cano-, para sumergirse en la literatura erótica y, según ha afirmado a EFE, despertar en el lector 'las fantasías escondidas en el subconsciente que no se atreve a sacar'.


Tener fantasías 'es bueno y necesario' para no enloquecer, señala Nino Rippi, nacido en 1945, y que ha dedicado el libro a su mujer 'por su comprensión'. 'Ella es la primera que lee lo que escribo, lo pasa a limpio y -añade con humor- me dice que tal cosa no se la había contado'.

Si publicar cualquier libro es difícil, 'lo es más cuando se trata de un tema escabroso como es el sexo', ha destacado Nino Rippi, arquitecto de profesión, pero que lleva escribiendo desde hace veinte años y ahora ha podido publicar gracias a Edición Personal.

Nino Rippi ha intentado también hacer 'una exaltación de la energía erógena de las mujeres'.

Por ello, el clítoris o sus sinónimos 'pepitilla', 'conchita' o 'pichín', términos que el autor en su niñez en Blanca (Murcia) no podía pronunciar delante de su madre, aparecen en las páginas de este libro como el 'elemento o símbolo del poder de las mujeres'.

Sin embargo, Rippi cree que las mujeres 'no conocen su cuerpo', especialmente aquellas de los años 40 y 50 que 'llegaban a pensar que estaban enfermas por sentir placer en el coito'.

El libro, con una base real pues 'es casi una autobiografía no autorizada por mí mismo', adopta el título de una anécdota que le contó al autor un amigo que fue monaguillo. El entendía que los curas decían esa expresión durante las misas en latín, y un sacristán poco ortodoxo le explicó que significaba que las mujeres eran las que habían traído el pecado al mundo, explica Rippi.

Desde el despertar sexual de unos jóvenes de provincias hasta la tesis del doctor Sexus, otro de los sobrenombres de Jesús Cano, 'Clitoris peccata mundi' acerca al lector a unas historias eróticas pero con ingredientes costumbristas que a veces cobran más protagonismo que el sexo en sí.

'El sabor picante de las guindillas', 'Un japonés en Chueca', 'A la sombra de las muchachas en flor' y 'Verano del 68' son algunos de los títulos de los relatos en los que Nino Rippi recuerda los tiempos en que los jóvenes descubrían el placer con sus primas o las criadas de casa, 'algo que ahora ha cambiado'.

Admirador de las mujeres, Rippi tiene 'obsesión' por las pelirrojas. 'Ellas han sido casi la excusa para hacer este libro', afirma el autor murciano, ya que en uno de sus relatos llega a disertar 'Sobre el clítoris de las pelirrojas'.

'Son mujeres distintas, que incluso llegaron a ser perseguidas por brujas en la Inquisisción', dice el escritor.

Nino Rippi reconoce que, para él, la parte más erótica de las féminas son los muslos, ya que 'los hombres de mi generación relacionábamos los pechos con las matronas'.

Este arquitecto de la Universidad Miguel Hernández también subraya 'el centro misterioso' de 'la entrepierna', tan importante que para hacer una obra de arte cualquier profesor enseña que lo primero que hay que realizar es el centro o los genitales y, a partir de ahí, se encaja el resto del cuerpo.

'Hasta donde recuerdo, siempre me he visto rodeado de mujeres', comenta Nino Rippi, que ya está preparando su próximo libro de relatos, aunque en esta ocasión 'no van a ser eróticos'.



Terra Actualidad - EFE

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