La Ópera de Philip Glass rinde homenaje a la misión de Gandhi en Suráfrica
La English National Opera, de Londres, ha estrenado un nuevo montaje de la ópera 'Satyagraha', en la que el compositor estadounidense Philip Glass rinde homenaje a la misión surafricana del apóstol indio de la no violencia, Mahatma Gandhi.
La ópera de philip glass rinde homenaje a la misió
En aquel país, donde trabajó como abogado para una empresa india, Gandhi experimentó en propia carne la discriminación racial y decidió combatir las leyes vigentes contra sus compatriotas organizando campañas de desobediencia civil.
Gandhi utilizaría también esa estrategia, llamada en sánscrito 'Satyagraha', en sus campañas para la independencia de la India, que finalmente logró en 1947, un año antes de morir a manos de un fanático.
Al igual que Gandhi bebió de las fuentes del último Tolstoi, su 'Satyagraha' inspiraría años más tarde al defensor de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos, Martin Luther King, uno de los personajes homenajeados en la ópera, junto al escritor ruso y al poeta indio Rabindranath Tagore.
La ópera de Glass, que fue estrenada en 1980, muestra las acciones colectivas de los indios residentes en Suráfrica contra las leyes raciales de los europeos, la indignación de los colonos con la campaña de Gandhi conforme ésta fue ganando adeptos, las marchas de los llamados 'satyagrahis y otros episodios de su combate no violento por la justicia.
El de 'Satyagraha' es sin duda el menos teatral de los libretos, y el director escénico y el autor del decorado, Phelim McDermott y Julian Crouch, respectivamente, tratan de sacarle el máximo partido, recurriendo a títeres gigantes de cartón piedra que, en manos de los actores, se transforman alternativamente en vacas sagradas, terribles guerreros u otras criaturas de pesadilla.
En el ciclorama del escenario o en las páginas de periódicos sostenidas por los actores y que simbolizan el papel positivo de la publicación 'Indian Opinion' aparecen reflejadas palabras sueltas o citas enteras en inglés, lo que hace más comprensible una ópera que utiliza en todo momento el sánscrito como medio de expresión.
En algunos momentos, la escena aparece, sin embargo, excesivamente recargada, y funciona mejor en otros cuya extraordinaria sencillez parece ajustarse mejor al minimalismo de la música de Glass, caracterizada por sus eternos arpegios y su total ausencia de complejidad armónica.
Glass crea una serie continua de mantras musicales que, ejecutados a la perfección por la sección de cuerdas, parece no querer terminar nunca y cuyo carácter repetitivo, tal vez reflejo del espíritu meditativo de Gandhi, sitúa al oyente fuera del tiempo o pone a prueba su paciencia, según se mire.