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Cultura


premio planeta (análisis) 18-10-2005


Peruano Jaime Baily, firme candidato a un próximo premio Planeta


El peruano Jaime Bayly, que en la medianoche del sábado quedó finalista del Premio Planeta en Barcelona con su novela 'Y de repente, un ángel', premiada con 150.250 euros (200.000 dólares), es ahora firme candidato a ganador del galardón mejor dotado en lengua castellana en un futuro no muy lejano.


La mallorquina María de la Pau Janer, que habitualmente escribe en catalán y ganadora de la polémica edición durante el pasado fin de semana con 'Pasiones romanas' (601.000 euros/700.000 dólares), ya fue finalista hace tres años con otro texto, 'Las mujeres que hay en mí', fecha en que se incorporó a la 'nómina' de la todopoderosa Editorial Planeta, cuyo fundador, José Manuel Lara Hernández, convocó por primera vez este premio en 1952.

Otros escritores -Fernando Sánchez Dragó, Mercedes Salisachs, Fernando Schwartz- fueron finalistas antes de conseguir el ansiado galardón. Baily, que ha destacado por la comercialidad de sus obras, ahora solo tiene que esperar y preparar un texto que satisfaga a los 'ojeadores' de la editorial.

Las críticas feroces del escritor Juan Marsé, miembro del jurado y ganador del Planeta en 1978 con 'La muchacha de las bragas (panties) de oro', en los prolegómenos del fallo del premio a la calidad de las novelas, no impedirán que la editorial que capitanea José Manuel Lara Bosch despliegue todas sus armas para lograr el éxito de ventas de los dos títulos premiados.

El hecho de que Marsé destapara la caja de los truenos, no impidió que Janer y Baily se aplicaron el refrán del Quijote, al que también hizo referencia en la pasada Cumbre Iberoamericana de Salamanca el presidente venezolano: 'Ladran luego cabalgamos'.

Mientras la bella escritora mallorquina aseguraba que las discrepancias dentro del jurado 'le dan la vida al premio', el literato bisexual peruano, un autor que se desenvuelve como pez en el agua en los ámbitos del escándalo y la provocación, dijo al día siguiente del fallo del jurado que 'esta mañana quiero mucho más a Marsé' y prometió comprarse 'todos los libros que aún no he leído de él' antes de regresar a Miami.

'Me gusta la actitud de viejo cascarrabias de Marsé, esa rebeldía crítica que hace bien al premio y a la literatura', indicó el autor de 'No se lo digas a nadie'.

Durante la comparecencia ante los periodistas en el previo a la concesión del premio, Lara no movió un músculo mientras Marsé despotricaba contra la calidad baja, 'y en ocasiones subterránea', de algunas de las novelas finalistas.

Otra miembro del jurado, Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional y también premio Planeta en 2001 por su novela 'La canción de Dorotea', corroboró las declaraciones del aguerrido Marsé, aunque fue más diplomática en sus apreciaciones al señalar que 'éste no ha sido un año de gran calidad literaria entre las obras finalistas'.

Una tercera miembro del jurado, la uruguaya Carmen Posadas, también premio Planeta en 1998 con 'Pequeñas infamias', se apuntó a 'la opinión general' del bajo nivel de las obras.

Tras la tempestuosa rueda de prensa, numerosos críticos e informadores presentes en la ceremonia del fallo, se preguntaron cómo sería la calidad de las 407 obras que no pasaron la criba, si tenemos en cuenta que la calidad de algunas de las diez finalistas era 'incluso subterránea'.

Javier Marías, uno de los escritores más vendidos dentro y fuera de España, comentó hoy en Madrid lo ocurrido en el Planeta y afirmó que este tipo de galardones 'casi nunca son claros', por lo que, añadió, 'no acabo de entender que algunos escritores participen en este tipo de historias'.

'En estos premios, la turbiedad en sus mecanismos y métodos se da por descontada', por lo que 'lo más sensato es no participar', dijo Marías en la presentación de dos nuevos libros suyos.

El pasado 4 de octubre, la Corte Suprema de Justicia de Argentina ratificó una condena al escritor Ricardo Piglia y a la editorial Planeta por la manipulación del fallo del premio en 1997.

El tribunal condenó al escritor y a la editorial a pagar una indemnización de 3.400 dólares a uno de los concursantes, Gustavo Nielsen, por manipulación del certamen.

Según la sentencia, Piglia firmó en 1994 un contrato con Espasa Calpe 'filial de Planeta- por 50.000 dólares, para 'el aprovechamiento económico futuro de los derechos emergentes de diversas obras'.

La editorial pagó a Piglia en 1995 otros 50.000 dólares, pero, como no obtuvo el beneficio previsto, 'se vislumbró la posibilidad cierta de una razonable recomposición patrimonial mediante la adjudicación del premio Planeta correspondiente al año 1997'.

Para los magistrados argentinos, el jurado no leyó las 264 obras presentadas al premio -¿se habrán leído realmente las 417 novelas los miembros del jurado de la convocatoria española?-, ya que hubieran sido necesarias 132 semanas (2 años y medio) para ello.

Los jueces consideraron además que la obra presentada por Piglia en un principio para concursar no fue la que resultó finalmente ganadora, 'Plata quemada', llevada al cine en 2000 por Marcelo Piñeyro.

A juicio de los magistrados, el autor presentó al certamen la novela 'Por amor al arte', bajo el pseudónimo de Roberto Luminari.

Nielsen afirmó por su parte que Planeta buscó que 'Plata quemada' resultara ganadora del concurso para darle publicidad a Piglia, quien ya estaba vinculado con la editorial y que al ser declarado vencedor ganó 40.000 pesos, por entonces igual cantidad en dólares.

Antes de apelar ante el alto tribunal, Planeta había indicado que el galardón fue otorgado 'con justicia' y consideró 'arbitrario' el fallo de la Cámara Civil de Buenos Aires.



Terra Actualidad - EFE

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