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Emulando al mítico caballero manchego, Cantero, junto a otros cinco compañeros españoles y una eslovaca, encaró el ascenso del Aconcagua, de 6.962 metros de altitud y situado en la frontera entre Argentina y Chile. Tras dieciséis días de una travesía no exenta de reveses que dejaron a varios de los montañeros fuera de la aventura, Cantero, uno de sus amigos vascos y el guía de la expedición hicieron cumbre en la tarde del pasado sábado, víspera de la Navidad. 'Cuando llegué me emocioné muchísimo. Me abracé a los otros.Esperé un poco para reponer algo de fuerzas y me dispuse a leer los primeros párrafos de 'El Quijote'', relató el andinista español. Cantero reveló que ese 'momento único' fue el corolario de la dura odisea que supuso no sólo 'superar la prueba física que supone subir el Aconcagua, sino además pasar el desafío psíquico' que representa el ascenso. 'El Aconcagua presenta tres grandes problemas: su altura, la dura climatología y una logística complicada. Es muy duro. En el último tramo daba tres pasos y tenía que parar y varias veces sentí cómo mis dedos comenzaban a congelarse', contó. Como si esto no fuera suficiente, el aventurero español puso en su mochila un ejemplar de la célebre obra cervantina, una placa conmemorativa, tornillos y martillo, lo que le supuso cargar con un peso adicional de unos cuatro kilos. 'Cargar con todo esto representó un empeño monumental, pero también me dio alas para seguir', confesó. Una vez en la cima, Cantero leyó un pasaje de 'El Quijote', un modo simbólico de poner 'a la obra cumbre de nuestro idioma en la cumbre de América', señaló. 'Este acto fue también una proyección de lo que significa el esfuerzo de leer y el de subir una montaña, y del placer que producen ambas cosas', explicó. Precisamente, éste es el mensaje que quedará entre las nieves eternas del Aconcagua gracias a la placa colocada por Cantero y que contiene una frase de Don Quijote del capítulo 35 de la obra: 'Ahora digo que el que anda mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho'. El libro que este fin de semana estuvo en el llamado 'Techo de América' es un ejemplar de 1.230 páginas con el sello oficial de la Real Academia Española de la Lengua por el cuarto centenario de su publicación y otro que acredita su ascenso al Aconcagua. Además, lleva las firmas de las personas e instituciones que auspiciaron la hazaña, como la Asociación de Gremios de Editores de España -en la que trabaja Cantero-, el Ministerio de Cultura español, el Ministerio de Educación argentino y la Fundación El Libro de Argentina. Una vez que regrese a Madrid, Cantero donará el libro a la Biblioteca Nacional de España. El andinista español también cuenta con un vídeo que registra su lectura en las altas cumbres y que será difundido por la televisión de la ciudad argentina de Mendoza, 1.050 kilómetros al oeste de Buenos Aires y a 200 kilómetros de la base del Aconcagua. Además, Cantero escribirá una crónica para fomentar la lectura en las escuelas que será editada por la Fundación El Libro.
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