Sánchez Piñol regresa al ámbito literario con trece sorprendentes fábulas
Unos hombres caídos de la luna en estrellas fugaces, un armario que se traga a una mujer, o un brazo que se convierte en una pata de elefante son algunos de los personajes que habitan en 'Tretze tristos trangols' (Trece tristes trances), el nuevo libro del escritor catalán Albert Sánchez Piñol.
Junto a los editores de La Campana, Isabel Martí y Josep Maria Espinas, el destacado autor, traducido a 37 lenguas, gracias, especialmente, a la novela 'La pell freda' (La piel fría), ha presentado hoy estas trece sorprendentes y originales fábulas modernas, en las que mezcla fantasía, ironía y vida cotidiana.
Con su peculiar sentido del humor, ha explicado que algunos de estos relatos son nuevos e inéditos, pero otros ya fueron publicados, como el que abre la obra, 'Quan queien homes de la lluna', y otro, el titulado 'Entre el cel i l'infern', 'debe de haber sido muy leído -opinó Sanchez Piñol- ya que fue para la revista de Renfe, y tal como iba el servicio el año pasado...'.
Isabel Martí ha mantenido que en cada uno de estos cuentos, Sánchez Piñol -de quien un crítico ruso ha llegado a decir que podría obtener el Nobel- inventa un mundo, en una escritura 'oxigenante, que es lo que le da la dimensión internacional que tiene'.
En el mismo sentido se ha expresado Josep Maria Espinas, quien ha considerado que del autor barcelonés resalta su capacidad 'para convertir lo que es real en algo que no lo parece, con una potencia narrativa e imaginativa' admirables.
Albert Sánchez Piñol ha indicado que no quería que el recopilatorio tuviera un tono oscuro y gris, a pesar de que algunos relatos sean tristes y que sus protagonistas pasen por tremendos percances.
'Pero no creo -ha matizado- que sean cuentos desesperantes, porque hay en todos ellos un sentido irónico que lo atenua todo'.
Respecto al género, ha dicho que piensa el cuento como una cápsula y ha agregado que no debe ser nunca un sermón. 'Lo que hace el cuento es plantear preguntas', ha apostillado.
Escritor sin generación ni patria, en palabras de Isabel Martí, comenta que primero siempre está la historia, que puede surgir de la lectura de un ensayo literario o de una observación en la calle, y posteriormente, 'busco el género adecuado para explicarlo de la manera más efectiva'.
Influido por el surrealismo, advierte el también antropólogo que le interesan siempre las relaciones que mantienen los personajes de sus historias con los elementos fantásticos, 'que están allí, porque así surgen', pero remata que 'no hago ciencia ficción'.