Sánchez Caramazana se consagra entre los grandes microcuentistas españoles
El escritor y periodista barcelonés Julián Sánchez Caramazana se consagra con el volumen 'Venidos del miedo' como uno de los grandes 'microcuentistas' de las letras en español, una tradición que tiene a Augusto Monterroso como uno de sus grandes exponentes.
En una entrevista concedida a Efe, Caramazana se confiesa 'heredero de una tradición que arranca con Lovecraft o Edgar Alan Poe, continúa con Augusto Monterroso y se refleja en un conglomerado generacional en el que figuran también Eva Abad, José Marzo, Vicente Muñoz Alvarez, David González, Ana María Sua, Clara Obligado o Andrés Newman'.
El autor, que cultiva con asiduidad también el aforismo y el poema breve, se encuentra, sin embargo, más cómodo con el microcuento como 'género que representa un enigma y una apuesta, pues resulta un reto transmitir una historia en pocas palabras, a veces en una frase'.
El microcuento, resume Caramazana, exige 'una elasticidad' a su autor, para 'poder transmitir un pensamiento en una línea'.
Asegura el escritor que su escritura no entraña ninguna dificultad técnica: 'Solo me preocupa al final que para mí resulte creíble ese cuento, después de que haya pasado un tiempo prudencial después de escrito, que puede ser un día, unas semanas o unas horas'.
'Venidos del miedo' (Editorial Páginas de Espuma) reúne 94 microrrelatos que exploran, según dice, los diferentes territorios del miedo: 'el miedo clásico que despiertan los psicópatas o asesinos, el miedo de la ciencia ficción o el terror, la angustia, pero también los miedos cotidianos, como los maltratos, el miedo a cruzar la calle o el que surgen en la espera de una prueba médica'.
La muerte es también el eje de algunos de estos microcuentos, unas veces tratada como hecho físico natural y en otras como algo cotidiano.
En otras, Caramazana no se ahorra una visión más cercana al humor negro, como sucede en 'Ya tocaba' cuando dice: 'Salió del armario cuarenta años después de que acabara la Guerra Civil y se encontró cansado para insertarse en el presente optando por una retirada heroica a su cubil'.
Para la publicación del libro, tanto el autor como el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, han tardado más de tres años en depurar los más de 300 microcuentos que había en el volumen original.
Como poeta, Caramazana considera que 'en el microcuento hay también una poética, no sólo en la métrica, sino también en el lenguaje de la voz' y sin definirlo como prosa poética, el autor barcelonés cree que 'el microcuento tiene un vínculo de parentesco directo con esos poemas de cuatro o cinco versos de una poesía realista'.
El ejemplo más claro de esa referencia, concreta Sánchez Caramazana, son los poemas de Bukowski, auténticas historias de su vida, una experiencia de la que beben muchos poetas españoles'.
Caramazana, que es autor del ensayo musical 'Sobre el punk', reconoce que esa cultura también se refleja en alguno de sus microcuentos, aunque donde se ve más es en sus poemas.
'No tiene el mismo estilo, pero influye en la temática: la filosofía libertaria, el humanismo, el cristianismo', apunta.
La inspiración, que puede ser irregular en el tiempo -'tras meses de inactividad, puedo escribir siete microrrelatos en cuatro horas'-, surge de la manera más variopinta: 'de las lecturas, de la realidad social, de mi afición por la ciencia ficción, el terror y el cuento costumbrista, sea en el cine, en un libro o en una serie de televisión'.