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'Un tranvía en SP', en cuyo guión ha colaborado el propio Elorriaga (Bilbao, 1973), narra los deseos y memorias de Lucas, un anciano de mente frágil, que se mantiene vivo gracias al recuerdo de su mujer, ya fallecida, y a su ansia de ascender a la cima del 'ochomil' Shisha Pangma y en cuya vida se cruza Marcos, un joven 'okupa'. 'Lucas es un anciano octogenario, pero que, realmente, es como si fuese un niño de 8 años. Cuando ve algo, ni lo valora, ni lo condena, simplemente actúa, un poco al estilo de como se comportaba 'Charlot'', ilustra Aramaio. Tras una exitosa etapa como director de cortometrajes, el cineasta vizcaíno se embarca en su primer largo con 'Un tranvía en SP', película que, asegura, conservará, a pesar de algunas diferencias, 'el espíritu de la novela, sus personajes, su comienzo y su final'. 'El libro me generó unos sentimientos muy bonitos cuando lo leí y pensé en tratar de plasmarlos en cine. Ese fue el motor que me ha llevado a contar su historia', explica Aramaio, quien afirma que no persigue pretensiones concretas con esta cinta. 'Sólo quiero contar la historia de la mejor manera posible y que el camino para lograrlo sea bonito', sostiene. La película cuenta con un reparto formado por, entre otros, Daniel Brühl, Julieta Serrano, Ramón Barea y Marian Aguilera y del que destaca la figura del veterano Héctor Alterio (Buenos Aires, 1929), quien interpreta a Lucas. 'La novela era muy atractiva y el guión lo sigue siendo. Por él pulula un personaje nada convencional, con dosis de humor, aristas inesperadas, una memoria un poco particular, que puede entrar en la sinrazón... una cantidad de elementos que lo hacen sumamente interesante', detalla Alterio a la hora de relatar los motivos que le llevaron a aceptar el papel. Aramaio declara no sentirse abrumado pese a ser su primer largometraje y tener ya a sus órdenes a intérpretes de reconocido prestigio. 'Lo importante es querer contar la historia, tener las cosas claras y disponer del equipo ideal. Como es el caso, todo está yendo sobre ruedas', indica el cineasta vizcaíno. 'El rodaje está siendo muy placentero, un proceso creativo muy interesante', agrega. Un punto de vista con el que coincide Alterio, quien apunta que 'no se nota que Aitzol sea un director de largometrajes novel. Tiene entusiasmo, alegría, no crea histerias y sí estupendos climas de trabajo para los actores', subraya el intérprete. Con sesenta años de carrera y un Goya de honor a sus espaldas, Alterio no piensa en la retirada. 'Seguiré trabajando mientras me funcione la cabeza y sea independiente. Además, no tengo otra posibilidad, ya que si me jubilo tendría una escasa entrada económica, que no me permitiría subsistir. Vivo de la oferta y la demanda, siempre ha sido así', avanza en tono pragmático. Lo que sí ha cambiado para Alterio es el Bilbao que ahora se abre ante sus ojos. 'La conocí por primera vez en 1974. Era una ciudad totalmente distinta, con un color oxidado. Sin embargo, su imagen ahora es brillante y maravillosa', compara. 'Visualmente es muy potente y posee muchas localizaciones vírgenes, muy poco utilizadas en el cine', añade Aramaio, quien continuará rodando en Bilbao, y en puntos de Vizcaya como el Puente Colgante de Portugalete y el Puerto Viejo de Algorta, hasta el 15 de septiembre.
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