Steve Reich cumple 70 y minimalismo llega a la edad de jubilación
El minimalismo llega a la edad de jubilación a juzgar por los setenta años que cumple esta semana Steve Reich, uno de los pioneros de un tipo de música contemporánea que se ha convertido en sinónimo universal de sobrio y simple.
El aniversario se celebra con una serie de conciertos que tendrán lugar en Nueva York, cuna del artista y donde, pese a la reticencia de quienes integran esa corriente musical, 'minimalista' se aplica, y a destajo, a todo estilo artístico en apariencia sencillo.
Surgido en la década de los 60, en Estados Unidos, el 'minimalismo' supuso un regreso a la tonalidad, en respuesta a la música dodecafónica del 'serialismo', que dominaba entonces en Europa y cuyos máximos exponentes fueron Karlheinz Stockhausen y Pierre Boulez.
Frente al abstracto y atonal 'serialismo', el 'minimalismo' es armónico y melódico pero se basa en cambios muy lentos, casi imperceptibles, en las frases musicales, lo que da la impresión de que las notas se repiten una y otra vez hasta el infinito.
Ese carácter reiterativo le hace duro de escuchar para el gusto de muchos pero lo cierto es que el minimalismo ha tenido gran influencia en géneros populares, como el rock.
'In C', de Terry Riley, fue en 1964 la primera pieza minimalista y causó sensación en Peter Townshed, guitarrista de The Who que le dedicó la canción 'Baba O'Riley', y el teclista Brian Eno, ex miembro de Roxy Music e ideólogo de la llamada 'Musica Ambiental'.
Si Riley fue el precursor, Phillip Glass es el representante del minimalismo de más éxito en el mercado, donde se han vendido bien sus operas, bandas sonoras e interpretaciones de composiciones del propio Eno, y títulos instrumentales de David Bowie.
El tercer nombre de la triada minimalista es precisamente Steve Reich, que no fue el iniciador, como Riley, ni el más popular, como Glass, aunque si el mayor explorador de esa corriente de música.
Su ciudad natal le rinde así tributo con motivo de su septuagésimo cumpleaños, que es motivo para que durante todo el mes resuenen de nuevo sus composiciones en los principales templos neoyorquinos de la denominada música culta.
El teatro Carnegie Hall ha programado para octubre una de sus piezas más celebradas, 'Drumming', y servirá de escenario para el estreno mundial de su ultimo titulo, 'Daniel Variations', en memoria del periodista Daniel Pearl, asesinado en Pakistán.
Al homenaje se suman el Lincoln Center, que ofrecerá 'Tehillim', y 'The Cave', así como el Museo Whitney de Arte Americano, donde se escuchará 'Thee Tales', y la Academia de Música de Brooklyn, que pondrá en escena una coreografía basada en su obra.
El aniversario también será ocasión para que salga a la venta el CD 'Phases', una selección de las grabaciones de Reich.
El caso es que la ola de 'minimalismo' que se avecina coincide, sin embargo, con un distanciamiento de Riley, Glass y Reich respecto a un término al que se ha recurrido hasta el abuso.
En la actualidad se tilda de 'minimalista' a cualquier arquitecto, decorador, diseñador, modista, e incluso cocinero, que emplee economía de medios y líneas creativas, cuando los tres 'santones' del minimalismo musical ya andan por otras sendas.
O han renunciado al minimalismo como signo distintivo.
Riley hace décadas que se alejó del minimalismo para internarse en la exploración de la música oriental, Glass ha llegado a proponer que 'la palabra minimalista se extirpe del vocabulario' y Reich prefiere catalogar a su música de 'estructuralista'.
El nuevo septuagenario, que confiesa que nunca se había imaginado a si mismo 'cumpliendo setenta años', ha decidido, además, dar un giro a su vida y ha abandonado el sur de la isla de Manhattan, el entorno urbano en el que ha producido la mayor parte de su trabajo.
Steve Reich reside desde el pasado verano en el condado de Westechester, al norte de la ciudad de los rascacielos y donde en un medio campestre dice que se siente 'feliz'.