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Berganza contó que, visitando una tienda de laúdes e instrumentos árabes en la capital egipcia, le asaltó 'la misma sensación que si estuviese en la Alhambra', el palacio árabe de la ciudad española de Granada, y abogó por el acercamiento entre culturas. La artista también hizo una encendida defensa del poder regenerador de la música y no tuvo empacho en afirmar que 'si los políticos supiesen algo de música, probablemente se llevarían bastante mejor'. 'Nadie sabe todo el bien que ha hecho la música clásica a lo largo de la historia', aseguró. En cuanto al repertorio que eligió para sus actuaciones, en el que se decantó por el Barroco italiano y piezas españolas contemporáneas, incluida alguna incursión en la zarzuela, Berganza explicó que ahora canta 'lo que la voz' le pide, 'que no es lo mismo que a los treinta años' . 'Ahora tengo un repertorio más barroco, más teatral', explicó Berganza, quien hace gala en sus conciertos de las dotes dramáticas que siempre han constituido una de sus virtudes más características. Pese a reconocer que cuando viaja a algún país vive 'como una monja' para cuidar su voz, la mezzosoprano ha sacado algo de tiempo para disfrutar de las maravillas que Egipto ofrece a sus visitantes. En particular, no pudo esconder su emoción por los tesoros de las primeras dinastías faraónicas que el Museo Egipcio guarda en su interior. Berganza ofrecerá un taller de canto a jóvenes egipcios este martes y el miércoles.
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