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Así definió el santanderino Torrellas, en una entrevista con Efe, Antigüedad, su lugar de adopción, una tierra donde ocurren hechos fuera de lo corriente, experiencias sobrenaturales, una tierra con un tremendo potencial terapéutico, rodeada de un halo de misterio del que vecinos y extraños han sido testigos a lo largo de los años. Las ermitas de Garón y Villella, Valverde, el arroyo Valderrey y la zona de las Veredas, son los focos donde esta energía se hace presente en todo aquel que esté dispuesto a sentirla, porque según Torrellas, las prisas y el materialismo de hoy son culpables de que los hombres sean incapaces de soñar y de ver las estrellas. Luces extrañas, avistamientos, visión de pueblos entre tinieblas, testimonios de músicas que emergen de la tierra, hechos sobrenaturales, experiencias psíquicas y físicas, recorren las páginas de su último libro, 'El Viaje', con el que el autor cierra su propio viaje interior. 'No soy ningún valiente, creo que he llegado hasta donde tenía que llegar', y ahora hay una línea que ya no está dispuesto a pasar por 'puro pánico'. Jesús Torrellas dice que sus libros cuentan, novelan, o simplemente transmiten hechos, a primera vista inexplicables, pero que encajan como las piezas de un puzzle en una dimensión especial, ubicada en los valles y páramos de Antigüedad, 'el lugar perfecto para gozar del íntimo contacto con la madre tierra'. Tres libros para relatar su primer contacto con unos seres extraordinarios que vivieron hasta hace cuatro años bajo las cavidades de la comarca del Cerrato, cuando la contaminación y los adelantos les echaron en busca de un lugar mejor, su filosofía de vida y los adelantos espirituales, de los que el propio autor fue testigo. 'Amanecer en Antigüedad', 'Atemporales' y 'El Viaje' para narrar su propio aprendizaje y las evidencias de que en Antigüedad estuvo el origen de la humanidad, de que el mundo nació en estas tierras, según el autor. 'Evidencias' como que nadie sabe cuál es el origen del nombre de Antigüedad, sólo que se trata de un lugar antiquísimo poblado por godos, vacceos, romanos y celtas, un lugar a mitad de camino entre Baltanás, 'el valle del inmortal' y Cobos de Cerrato que significa cavidad, cueva en el Cerrato. 'Evidencias' como que Antigüedad está a la misma distancia de todos los pueblos que la rodean, Baltanás, Cevico, Espinosa, Tabanera o Cobos. 'Evidencias' como que muchos escucharon y escuchan 'un canto', una extraña música poderosa y relajante, cercana a las voces de los coros de monjas de clausura, una música que viene de lo más profundo de la tierra. O 'evidencias', como que quienes se dejan, sienten la paz de sus tierras, de las corrientes telúricas y los campos magnéticos que existen en Antigüedad, como existen en otros muchos puntos de la geografía española, y que quizás guarden aquí relación con el hecho de que este lugar sea cuna de aviadores. Jesús Torrellas, testigo de esta 'realidad', sólo quiere que la energía que irradian estas tierras no se pierda y que su potencial terapéutico se utilice para sanar enfermedades, las del sistema inmunológico o los problemas de estrés y ansiedad, las enfermedades modernas. Ahora el relevo lo tiene un grupo de investigadores de Madrid, que de la mano de Torrellas estudia los misterios que rodean a esta localidad cerrateña.
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