Los amuletos de oro de la momia del faraón Tutankamon se exhiben en El Cairo
Una exposición de amuletos de oro puro, usados para engalanar la momia del faraón Tutankamón, se exhibe desde hoy en el Museo Egipcio de El Cairo,
La muestra, inaugurada por la directora del museo, la arqueóloga Wafa Al Sediq, se expondrá durante un mes bajo el titulo 'En las vendas de Tutankamón' e incluye tres conjuntos de amuletos funerarios del rey, que representan a dioses y divinidades que protegen y garantizan el viaje al más allá.
'Esta presentación esta destinada a mostrar los amuletos de Tutankamón que no han sido debidamente exhibidos en el salón que muestra el ajuar de este rey, por ello se decidió mostrarla al público en forma separada', dijo a Efe Sediq.
Entre las piezas, destacan las láminas de oro que ataban las vendas y los amuletos de la momia y dos bastones de oro (símbolos el poder) sujetos por dos manos, que, a su vez, están separadas por un escarabajo que garantizaba la resurrección del fallecido, según la creencia faraónica.
En una segunda vitrina se exhibe un par de sandalias de oro, fabricadas exclusivamente para la momia, y dos collares, también de oro, ornamentados con halcones que representan al dios Horus, que protegía al difunto de los demonios y malos espíritus.
Junto a esas dos antigüedades, se pueden ver dos pares de dedos de oro usados para proteger la forma original de los dedos de los pies y las manos de Tutankamón durante el proceso de momificación.
Una tercera vitrina acoge un amuleto con forma de serpiente cobra, que representa a la diosa 'Wadjyt' y que ornamentaba la corona de Tutankamón.
La exposición abierta hoy en El Cairo también incluye dos pequeñas piezas que representan la columna vertebral de Osiris, el dios de la muerte, y que el faraón llevaba en el cuello.
Tutankamón, cuya tumba fue descubierta en Luxor en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, fue un faraón de poca importancia histórica, ya que solo reinó diez años -del 1333 al 1323 antes de Cristo- sin que haya quedado ningún hito de su mandato.
La fama del joven soberano se debe, no obstante, a que su ajuar fúnebre ha sido el único que ha llegado íntegro a los tiempos modernos, ya que casi todos los enterramientos del Valle de los Reyes, -cercano a Luxor, al sur de El Cairo y donde se encontraba la tumba-, fueron saqueados durante la Antigüedad.
Las espléndidas joyas, los delicados muebles y la máscara de oro puro hallados en su cripta, que en la actualidad se exhiben en el Museo Egipcio de El Cairo, componen el más fabuloso tesoro funerario que se conserva del Egipto faraónico.