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Pasaron la noche a la intemperie 16-09-2006

Las tropas españolas comienzan a construir su base en el sur de Líbano
La base del batallón español todavía no tiene nombre y es por ahora un terreno vacío a las afueras de la ciudad de Taybé (sur), donde unos 500 cascos azules españoles llegados a Líbano el viernes trabajan para construir un cuartel lo antes posible.
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A falta de portones o alambradas de seguridad, los soldados montan guardia en los accesos a esta explanada de tierra color ocre, completamente alejada de los pueblos cercanos, donde las excavadoras y apisonadoras trabajan desde el alba.
Más de 130 cascos azules han pasado la noche a la intemperie en este terreno, en el que "dentro de pocos días" habrá teléfonos, dormitorios, electricidad, cocineros propios, un bar y un gran salón para comer o jugar a las cartas.
"La desolación que este pedazo de tierra vacía puede generar en un civil, el infante de Marina no lo siente. Están acostumbrados a situaciones peores y saben que dentro de pocos días podrán llamar a sus novias y comer divinamente", declaró a la AFP el comandante Pedro Díaz Herrero.
El trayecto desde Tiro hasta la base española en Taybé representa una aventura a través de 100 km de carreteras bombardeadas, pueblos devastados y retratos de Hassan Nasralá, el líder del Hezbolá.
Sobre sus blindados, la mirada atónita de los cascos azules españoles más jóvenes no deja lugar a dudas. "Hasta que no lo ves de verdad, es imposible de imaginar. Esta región ha sido bombardeada con saña", afirmaba un sargento de Almería (sur).
Recibidos por las poblaciones cercanas
Durante toda la jornada del sábado, los habitantes de Srifa, Ghandouriye, Kantara y otros pueblos del extremo sur del Líbano se vieron sorprendidos por varias columnas de tropas españolas escoltadas por vehículos del ejército libanés.
"Al principio, como sus vehículos están pintados de verde, pensábamos que eran israelíes. Luego vimos que eran amigos", afirmó Zeyna Ammar, habitante de Taybé, una localidad chiíta de unos 10.000 habitantes, parcialmente destrozada por las bombas israelíes.
La llegada de las tropas a esta región del sur del Líbano limítrofe con Israel, donde ni siquiera el ejército libanés puso un pie en los últimos 40 años, suscitó reacciones encontradas entre sus habitantes, en muchos casos reunidos a la puerta de sus casas para ver pasar a las tropas.
"Vienen porque Israel se lo pidió. ¿Por qué los judíos son los preferidos en Europa?", insistía Ali Nasralá, habitante de Kantara, contemplando la columna de tanques españoles.
"Sabemos que el ejército libanés no puede darnos seguridad. La pregunta es si las tropas de la ONU podrán hacerlo", responde su vecino, Marwan Idris.
Zona revisada
La zona en que se sitúa la base española fue inspeccionada por la ONU y revisada de nuevo por las tropas españolas, aunque era una región en la que no había munición que no había explotado, explicó el comandante José María López Piorno.
Por ahora, la zona se sitúa bajo control del ejército indio, pero cuando el batallón español esté operativo -dentro máximo de una semana- se hará la transferencia de autoridad a España, según estas fuentes.
'Más suerte'
Los casi 600 militares españoles tuvieron más suerte que los cascos azules italianos, que esperan desde hace dos semanas en un campo provisional que la ONU les asigne una base, y los indonesios, cuya llegada a Líbano se vio retrasada hasta finales de octubre por falta de tierras para instalar la base de su batallón.
"En nuestro caso no ha habido cambios. Esta es la tierra que la FINUL había elegido para España desde hace días. Nosotros la consideramos adecuada en términos de seguridad para este batallón y no ha habido ningún problema", concluyó el comandante Díaz Herrero.
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