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El pontífice indicó que espera que la V conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que inaugurará el domingo en Aparecida (170 km de Sao Paulo), pueda darle "un nuevo vigor e impulso misionero a este continente" latinoamericano, una región que ha registrado un fuerte avance de las religiones evangélicas pentecostales. Abogó también porque la conferencia reitere la defensa del "respeto a la vida, desde su concepción hasta su natural declive, como exigencia propia de la naturaleza humana", en un claro mensaje contra la eutanasia y el aborto, tras la reciente despenalización de esa práctica en Ciudad de México. Más temprano, Benedicto XVI había respaldado la amenaza de excomunión de los obispos mexicanos contra los legisladores que aprobaron en abril la legalización del aborto en Ciudad de México. La excomunión es una regla "que no es arbitraria y que está prevista en el código de derecho canónico", dijo a la prensa a bordo del avión que lo transportó a Brasil. También entonces descalificó la Teología de la Liberación, corriente de fuerte arraigo en América Latina en los años 1970 y que todavía tiene influencia en una región con altos índices de pobreza y desigualdad. Esas ideas "eran erróneas, pero esto ya lo saben todos", aseguró el Papa alemán, quien como cardenal dirigió durante 24 años la Congregación de la Doctrina de la Fe, que silenció en 1985 a uno de los principales ideólogos de esa corriente, el sacerdote brasileño Leonardo Boff. A su llegada a Brasil, el pontífice hizo referencia a la "solidaridad con los pobres y desamparados" y afirmó que la Iglesia insistirá en el "fortalecimiento de la familia -como célula madre de la sociedad-, de la juventud (...) y defendiendo y promoviendo los valores subyacentes en todos los segmentos de la sociedad, especialmente de los pueblos indígenas". A su lado, el presidente Lula -que se reunirá jueves con el pontífice- afirmó que ambos comparten intereses comunes en la "revitalización" de la familia y la juventud. El programa del viaje En Sao Paulo, donde permanecerá hasta el viernes día 11, se reunirá con los jóvenes, con los prelados brasileños, representantes de otras confesiones religiosas y canonizará al fraile Fray Galvao, que será el primer santo brasileño. Desde allí se trasladará a Aparecida, a 160 kilómetros de Sao Paulo, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, la patrona de Brasil, el segundo templo latinoamericano mas visitado, después del mexicano de Guadalupe. En la explanada del santuario, visitado anualmente por unos ocho millones de fieles, oficiará la misa inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. La reunión del Celam se prolongará en ese lugar hasta el 31 de mayo y en esos días los prelados analizarán el avance de las sectas y la pérdida de la fe católica, la pobreza, los excluidos, la cada vez mayor brecha entre ricos y pobres en ese continente debido a la globalización, la violencia y el narcotráfico, el papel de la mujer y los jóvenes en la Iglesia Católica y la situación política en esos países.
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