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Habemus Papam

Memoria e identidad
Juan Pablo II

Estilo: Ensayo histórico
Páginas: 170
Editorial: La esfera de los libros
ISBN: 8497342836


COMPRAR 18 €


Recomendado para católicos e interesados en las claves del Vaticano.
La clave: Santas palabras.
Lo mejor: No te dejes vencer por el mal.
Lo peor: El mal vence muchas veces.



El texto de este Memoria e identidad surge de una larga conversación entre Juan Pablo II y dos profesores de filosofía polacos que le propusieron desarrollar un análisis crítico, tanto desde el punto de vista histórico como filosófico, de las dos dictaduras que han marcado el siglo XX, a su criterio: el nazismo y el comunismo. Aquí se recogen las reflexiones del Pontífice sobre patria y nación, libertad y responsabilidad, la relación entre Iglesia y Estado y la construcción de Europa, entre otras.
"Santo Padre, ¿cuál es el sentido de esta gran erupción del mal?, preguntan los profesores polacos. Y el Pontífice responde que no sería justa una visión de Europa basada únicamente en la perspectiva del mal, pues caeríamos en un enfoque unilateral. "La historia moderna de Europa, marcada -sobre todo en Occidente- por la influencia de la Ilustración, ha dado también muchos buenos frutos".

¿Cómo nacieron, pues, las ideologías del mal? ¿Cuáles son las raíces del nazismo y del comunismo?, plantean los filósofos al Papa. Éste se refiere a tres Encíclicas que comentan oportunamente la cuestión y añade: "para esclarecer mejor este problema, hay que remontarse al período anterior a la Ilustración y, específicamente, a la revolución que supuso el pensamiento de Descartes en la filosofía. El cogito, ergo sum -pienso, luego existo- comportaba una inversión en el modo de hacer filosofía".

Sobre el uso apropiado de la libertad, Juan Pablo II explica que este problema "no sólo tiene una dimensión individual sino también colectiva. Por eso requiere una solución en cierto modo sistemática. Si soy libre, significa que puedo usar bien o mal mi propia libertad. Si la uso bien, yo mismo me hago bueno, y el bien que realizo influye positivamente en quien me rodea..." y si la libertad se usa mal resulta lo contrario. Y afirma que la tradición europea reconoce la necesidad de un criterio regulador en el uso de esa libertad, que no se fijó en el bien honesto sino en la utilidad o el placer. Y una respuesta a esa ética utilitaria se encuentra en la filosofía de Inmanuel Kant: no se puede poner el placer humano en primer plano al analizar las obras humanas.

Respecto al concepto de "patria", Wojtyla relaciona esta expresión con el concepto y la realidad de "padre" (pater). La patria es en cierto modo lo mismo que el patrimonio, es decir, el conjunto de bienes que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados, con un engarce profundo entre el aspecto espiritual y el material, entre la cultura y la tierra. Y se refiere más tarde al significado nuevo que ha dado el Evangelio al concepto de patria. Y en lo referido al concepto de "nación", también en este caso conviene volver a la Sagrada Escritura, porque en ella están los elementos de una auténtica teología de la nación. "La nación es, en efecto, la gran comunidad de los hombres que están unidos por diversos vínculos, pero, sobre todo, precisamente por la cultura. La nación existe "por" y "para" la cultura".



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Lola Canales

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