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El ex líder soviético recuerda las dificultades del Kremlin y de las autoridades rusas para obtener información sobre el accidente, niega que hubiese intención de esconder los datos y dice que lo que ocurrió es que nadie sabía al principio la terrible dimensión y consecuencias del siniestro. Explica que "una de las razones por las que no creo que hubo un intento de engaño es que los miembros de la comisión del gobierno que visitaron el lugar del accidente inmediatamente después de producirse pernoctaron en Polesje, cerca de Chernóbil, comieron y bebieron normalmente, y se movieron sin máscaras, al igual que todos los trabajadores de la planta". "Si esos científicos y trabajadores hubiesen estado al tanto de las consecuencias del accidente, jamás hubiesen arriesgado tanto", añade Gorbachov, quien asegura que el ejecutivo que él dirigía tenía clara la necesidad absoluta de hacer pública toda la información relevante para la salud de la población, pero insiste en que tardaron días en comprender cuán grave era la situación. "La catástrofe de Chernóbil posibilitó la libre opinión. El sistema, tal y como lo conocíamos, no podía seguir existiendo. Quedó absolutamente claro cuán importante era continuar con la política de 'glasnost' (transparencia)", explica.
Gorbachov destaca que el precio de la catástrofe "ha sido increíblemente alto, no sólo en cuanto a seres humanos, sino también económico". "Más que ningún otro evento, Chernóbil me abrió los ojos: me mostró las espantosas consecuencias de la energía nuclear, incluso cuando no se utiliza para fines militares. Uno podía imaginarse más claramente lo que pasaría si explota una bomba atómica. Según los expertos, un misil SS-18 contiene cientos de Chernóbiles", señala. "Lamentablemente, el problema de las armas atómicas sigue siendo grave en la actualidad. Los países que las tienen no tienen prisa por deshacerse de ellas. Por el contrario, siguen perfeccionando sus arsenales, mientras los países sin armas atómicas aspiran a poseerlas", lamenta el ex líder soviético. También en el campo del uso pacífico de la energía atómica, Gorbachov opina que el mundo debería "empezar a trabajar seriamente en la producción de fuentes alternativas de energía".
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