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La Princesa, que se mostraba sonriente al igual que su esposo, ocupó el asiento del acompañante en el coche junto a su marido y ambos se dirigieron a su residencia en Zarzuela. El sexo ya no es problema
El parto de la princesa de Asturias y el Estatuto catalán tienen en común, aparte de su coincidencia en el tiempo, que ambos acontecimientos tienen repercusión constitucional. En el primero de los casos, para equiparar mujer y hombre en los derechos sucesorios, algo que hace meses suscitó muchas cábalas en torno a la conveniencia de que doña Leticia alumbrara un varón. El problema sobre el sexo del próximo y futuros bebés ya está resuelto sobre el papel: mientras reine don Juan Carlos y viva don Felipe, éste es el único heredero y Príncipe de Asturias y no adquieren esa condición ninguno de sus hijos. Hay tiempo, en teoría, para cambiar la Constitución sin temor a conflictos dinásticos.
Fernando Gª Romanillos
"Ya dijimos que podía haber imprevistos", dijo don Felipe a los periodistas, con humor, antes de abandonar el recinto de la clínica. Ambos acudieron al centro sanitario a las 00.30 horas de esta noche y, por consejo del ginecólogo que atiende su embarazo, Luis Recasens, doña Letizia se sometió a una monitorización para observar las contracciones que presentaba. Esas contracciones, según informó un portavoz de Zarzuela, han desaparecido y, en consecuencia, el médico determinó que la Princesa, que se encuentra "perfectamente", podía regresar a casa. El mismo portavoz, preguntado sobre si doña Letizia asistirá a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias el próximo viernes, indicó que ese desplazamiento dependerá de la evolución del embarazo. El Príncipe de Asturias afirmó, el pasado martes en el Palacio Real, durante la recepción ofrecida con motivo de la Fiesta Nacional, que el parto, al que quiere asistir, está previsto para mediados de noviembre.
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