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Después de dos meses de utilizar el uniforme rojo de la cárcel y de llegar esposado a sus audiencias, un Posada Carriles más erguido, con el semblante tranquilo y sintiéndose triunfador, salió del tribunal vestido con un traje beige. Posada Carriles, acusado por Venezuela de ser el inductor de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976 que causó 73 muertos, salió por la puerta de atrás del tribunal para entrar en una camioneta conducida por un oficial encargado de custodiar a los prisioneros federales. Su libertad bajo fianza se produjo en medio de un gran secretismo por parte de las autoridades y los agentes que lo custodiaban acercaron el vehículo hacia él para protegerlo de los periodistas que estaban en el lugar. Aunque el activista cubano, de 79 años, tiene una orden de deportación diferida, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) decidió concederle la libertad supervisada. En un comunicado emitido tres horas después de la salida del anticastrista, el ICE informó de que había decidido a su vez otorgar libertad supervisada y condicionada a que siga buscando una tercera nación que lo acepte.
Hasta el momento, el anticastrista no ha encontrado algún país que lo acoja y no pueden enviarlo a Cuba o Venezuela porque en 2005 el juez William Lee Abbott, de Miami, invocó la Convención Internacional de Protección contra la Tortura. El ICE confirmó que Posada Carriles viajaba a Miami custodiado por oficiales que se asegurarán de que se aloje en la residencia de su esposa, donde deberá permanecer las 24 horas del día. Leticia Zamarripa, portavoz del ICE, dijo que el cubano tendrá que entregarse nuevamente a las autoridades migratorias una vez que concluya su proceso penal en mayo próximo. 'El ICE puede modificar una orden de supervisión migratoria basada en un cambio en las circunstancias', argumentó la oficina de inmigración sobre su decisión de no detener al anticastrista. Pero advirtió de que si falla en el cumplimiento de las condiciones de libertad supervisada, puede multarlo, imponerle condiciones más restrictivas de su supervisión o presentar cargos penales contra él. El ICE aclaró que la libertad bajo supervisión no afecta a la orden de deportación, no constituye una admisión legal en Estados Unidos y no le ofrece ningún estatus legal en el país. Posada Carriles llegó a Miami alrededor de las 20.40 GMT, en un avión privado, donde es considerado por algunos cubanos como un 'héroe' y un 'patriota', para reunirse con su esposa y sus dos hijos. 'Estoy muy contento', declaró el cubano cuando llegó a la residencia de su esposa, Nieves González de Posada, en el suroeste de Miami. En esa ciudad deberá cumplir con un arresto domiciliario, portar un dispositivo electrónico para que las autoridades vigilen sus pasos, no puede hablar con nadie relacionado con su caso y sólo podrá abandonar la casa de su familia con orden judicial. El ex informante del Servicio Central de Información (CIA) estadounidense debe presentarse ante el tribunal de El Paso el próximo 11 de mayo para afrontar un juicio por presuntamente mentir en la solicitud de la ciudadanía y por no declarar un pasaporte de Guatemala.
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