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Seis millones de guatemaltecos eligen este domingo a su presidente


Los guatemaltecos acudían a las urnas este domingo a elegir al nuevo presidente en una jornada marcada por la tranquilidad en la que ninguno de los dos favoritos -el socialdemócrata Alvaro Colom y el derechista Otto Pérez Molina- reunirá los votos para proclamarse vencedor.


Una mujer guatemalteca vende banderas del país el 8 de septiembre de 2007 en Ciudad de Guatemala. Casi seis millones de guatemaltecos tienen una cita
Todos tratan de sacar algo de la elección
La indígena y premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, quien fue una de las primeras entre los candidatos en depositar su voto en un colegio de la capital, aparece muy alejada para aspirar incluso a una segunda vuelta, según los sondeos, que la situan en sexta posición, con alrededor del 3% de los votos.

El aumento considerable de juntas de recepción de voto en estas elecciones - 13.756 en todo el país- ha permitido a muchas más personas, sobre todo de las zonas rurales e indígenas, votar en estas quintas elecciones de la joven democracia guatemalteca.

Para el indígena quiché Alfredo Lopez, de 46 años, que salió de su casa antes de las 6 de la mañana para estar en la apertura del colegio electoral, es una 'gran alegría' participar en la 'gran fiesta de las elecciones'.

'Antes era completamente triste y muchos preferían no venir y los que lo hacían veníamos con miedo. Ahora ha habido un cambio en la vida y ojalá que esto siga', dice tras depositar su voto en San Pedro Jocopilas, en el Departamento de Quiché, uno de los más castigados por la guerra civil (1960-1996).

En este departamento, donde se registraron el 46% de las violaciones de los derechos humanos durante la guerra, los electores han venido generalmente acompañados por su numerosa prole.

Los niños juegan supervisados por el padre o la madre mientras el otro hace fila para votar mientras la lluvia amenaza, lo que podría hacer desistir a muchos.

Vicenta Chan, de 19 años, es la primera vez que vota aunque hasta que no vea las caras de los candidatos en las papeletas de voto no sabrá por quién lo hará, aunque si empieza a llover fuerte se irá porque no quiere mojarse.

Los que no se han mojado han sido los candidatos que han votado en la capital, y que lo han hecho mucho más tarde de lo previsto para desesperación del jefe de la misión de observación de la Unión Europea, el alemán Wolfgang Kreissl-Dörfler, quien no pudo esperarlos ya que realiza una gira por varios centros de votación del país.

Luego de Menchú, quien instó a 'todas las mujeres y jóvenes que hagan de estas elecciones realmente un acto cívico, pacífico, sin violencia, sin agresiones porque ya pasó el tiempo de la campaña', votó el candidato de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) Alvaro Colom, 'satisfecho con el trabajo que hemos hecho y por la fiesta cívica que vivimos'.

Después lo hizo el aspirante del Partido Patriota (PP), el general retirado Otto Pérez Molina, con la vista puesta en la segunda vuelta.

'Queremos que sea una campaña de altura entre los dos contendientes que van a estar para que los guatemaltecos puedan escoger al mejor', dijo Pérez Molina, para quien los límites a la política de mano dura que propone para luchar contra la inseguridad los pondrá la 'ley'.

Alejandro Giammattei, el candidato oficialista, situado en tercera posición de las encuestas, muy alejado de los dos primeros, votó al igual que los anteriores también en la capital, donde hizo un llamamiento a sus compatriotas para que salieran a votar antes de la 18h00 (00H00 GMT), hora del cierre de las urnas.

Tras una campaña electoral marcada por la violencia, en la que fueron asesinadas medio centenar de personas entre candidatos, activistas y simpatizantes, los comicios de este domingo se registraban sin incidentes de mayor importancia.

Algunos votantes se vieron atrapados por los deslaves producidos en algunas carreteras del país, en particular la Panamericana, a causa de las intensas lluvias.

Más de 30.000 efectivos de la policía, el ejército y la Unidad de Seguridad Ciudadana, garantizaban la seguridad, mientras que cerca de 70.000 voluntarios, entre ellos más de 20.000 observadores nacionales y extranjeros velaban por la transparencia de los mismos.



Terra Actualidad - AFP

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