La Iglesia hondureña denuncia la 'explotación indiscriminada' de las minas a cielo abierto en Latinoamérica
El alza del precio del oro, entre otras razones, ha alentado a las multinacionales a dedicarse al negocio de la explotación de minas a cielo abierto en Latinoamérica, una 'explotación indiscriminada sin compromiso ético' que está amenazando la salud de las poblaciones locales, según ha declarado públicamente esta semana el cardenal arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Rodríguez.
El año pasado, el arzobispo ya envió una primera comunicación al Gobierno, en nombre de la Conferencia Episcopal, en la que llamaba al Ejecutivo a dar muestras de 'voluntad y fortaleza' para 'oponerse a los explotadores de los recursos naturales que destruyen la naturaleza y contaminan el Medio Ambiente'.
Por su parte, las empresas que explotan estas minas al aire libre y los bosques aluden a las políticas de acogida del Gobierno del país y a las abundantes reservas de oro como las razones fundamentales de atracción hacia estos países, según señala el responsable de Relaciones con los Inversores de la minera canadiense Glamis Gold, Mike Steeves.
'En primer lugar está su geología, pero además, en el lugar existen factores ambientales, incentivos financieros y ventajas impositivas', señala en declaraciones recogidas por el boletín del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA). Asimismo, recuerda que en países como Honduras siempre ha existido 'una decisión sistemática de reformar las leyes de minas para alentar las inversiones'.
Mientras Glamis, por ejemplo, está reduciendo sus trabajos de explotación en minas de oro de California, donde 'es difícil abrir cualquier negocio, y las minas no son una excepción', al mismo tiempo está operando y abriendo nuevos yacimientos en México o Guatemala.
'En los últimos diez años, Latinoamérica se ha convertido sin dudas en el centro de las nuevas operaciones de minas', explicó el portavoz de la minera Earthworks, Payat Sampal.
Las mineras extranjeras comenzaron a trasladarse a Latinoamérica en la década de 1990, y el reciente incremento en los precios del oro ha acelerado el proceso. La novedad es que en los últimos años muchas comunidades locales de los países en los que operan tratan de impedir las grandes minas a cielo abierto, de mucho mayor impacto que la tradicionales operaciones subterráneas.
'Las nuevas técnicas pueden comerse colinas enteras', denunció la activista del Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible de Perú, Patricia Rojas. 'En los países andinos, las colinas y las montañas con frecuencia tienen un valor que va más allá del ecológico o medioambiental y que tiene que ver con un aspecto espiritual'. 'Incluso son veneradas', recordó.
ENFRENTAMIENTOS CON LA COMUNIDAD
El pasado mes de enero habitantes de la ciudad guatemalteca de Solola, en el oeste del país, intentaron bloquear la maquinaria y los equipos enviados para trabajar en una mina a cielo abierto propiedad de Glamis.
Los manifestantes efectuaron disparos con armas, lanzaron piedras y construyeron barricadas para frenar un camión que se dirigía a la mina de oro. La policía mató a tiros a una de las personas que protestaban e hirió de gravedad a otras dieciséis.
'Las minas a cielo abierto dañan la naturaleza y contaminan el agua subterránea', expresó el alcalde de Solola, Esteban Toc. 'La mayoría de las personas de aquí son mayas, que consideran a la naturaleza como la Madre Tierra, y no quieren destruirla', explicó.
Glamis tiene previsto terminar los trabajos de acondicionamiento de la mina para su explotación antes de que acabe el año, pero Toc indicó que el Gobierno guatemalteco se ha comprometido a no otorgar más concesiones para actividades mineras. 'Si intentan abrir otras minas, habrá más confrontaciones', advirtió Toc.
El pasado noviembre, la empresa estadounidense Newmont Mining cerró otra planta de explotación minera cerca de la ciudad peruana de Cajamarca (sur) después de que un grupo de manifestantes bloqueara las carreteras de acceso a la explotación. Es la primera vez que Newmont cierra una mina de su propiedad por presiones.
'No habíamos apreciado suficientemente el nivel de preocupación en la comunidad por la apertura de esta mina y teniendo en cuenta estas preocupaciones, resolvimos que no era apropiado', declaró el portavoz de Newmont, Doug Hock.
El pasado mes de diciembre, el máximo tribunal de Costa Rica anuló una concesión de permiso para la explotación de una mina de oro otorgada a una filial de la canadiense Vannessa Ventures por considerar que representaba 'un peligro' para el Medio Ambiente. Cinco meses después del fallo, Honduras canceló la concesión de otra empresa de Canadá, SilverCrest Mines, resolviendo que su mina a cielo abierto perjudicaba una reserva natural.