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El autor del informe, John Sifton, comentó que 'los soldados (de EEUU) fueron informados de que la Convención de Ginebra no se aplicaba' a los prisioneros iraquíes ya que eran simplemente 'combatientes enemigos'. 'Estos testimonios -agregó Sifton- refutan las afirmaciones del Gobierno de EEUU de que la tortura y los malos tratos en Irak no estaban autorizados y eran excepcionales, cuando, al contrario, fue aprobada y utilizada regularmente'. El informe se centra en los interrogatorios de los detenidos en una cárcel establecida en el aeropuerto de Bagdad, llamada 'Campo Nama', otra instalación cerca del aeropuerto de Mosul y una base militar cerca de al Qaim, en la frontera con Siria. Según los testimonios de los soldados, las personas retenidas en el Campo Nama no fueron inscritos con el Comité Internacional de la Cruz Roja, lo que supone una violación de la ley internacional. Los detenidos fueron desnudados, recibieron palizas, obligados a hacer ejercicios físicos, privados del sueño y fueron objeto de varias formas de tratos humillantes y degradantes, aseguraron los testigos citados en el informe. Un soldado encargado del interrogatorio de prisioneros en el centro en Mosul dijo que un oficial de la inteligencia militar le indicó exactamente qué técnicas debía emplear contra los detenidos. Este testigo contó que fueron empleados perros para acobardar a los prisioneros, que estos también tenían que 'andar de rodillas sobre grava, o extender los brazos sujetando botellas llenas de agua'. Otro testigo, que trabajaba en el Campo Nama, dijo que hacía falta la autorización de un oficial para abusar de los prisioneros y que se trataba de un formulario en el que se indicaba cuáles eran las técnicas que se pretendía emplear. 'Nunca vi que rechazaran un formulario', comentó.
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