|
|
|
Los tres imputados están acusados de los delitos de sustracción de menor, falsificación de documento público y supresión de identidad de la querellante, María Eugenia Sampallo, que integra la lista de los 88 jóvenes a los que las Abuelas de Plaza de Mayo han logrado restituir su identidad. Berthier, que está detenido en un predio militar de las afueras de Buenos Aires, llegó esposado a la sala de audiencias del Tribunal Federal Cinco de la capital argentina, donde se saludó con el matrimonio Rivas-Gómez Pinto, que afronta el proceso en libertad. La audiencia fue seguida, entre otros, por el secretario argentino de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, miembros de organismos de derechos humanos y por la diputada Victoria Donda, otra de las 'nietas recuperadas' por las Abuelas de Plaza de Mayo. 'Vine a apoyar y a contener a María Eugenia. Su valiente decisión construye un camino hacia la justicia, que es lo que nuestro pueblo se merece', afirmó Donda a Efe. Las audiencias continuarán el jueves próximo, cuando está prevista la declaración de María Eugenia Sampallo. Hija de los desaparecidos Mirta Barragán y Leonardo Sampallo, la joven, que ahora tiene 30 años, fue inscrita como hija propia del matrimonio Rivas-Gómez Pinto con el nombre de María Eugenia Violeta Rivas, con el 8 de mayo de 1978 como fecha de nacimiento. La joven supo que no era hija de este matrimonio cuando tenía 10 años, después de que las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron una denuncia que llegó hasta ella. En aquel entonces la tecnología utilizada para los estudios genéticos no permitió que se consiguiera un resultado de compatibilidad, aunque la duda quedó instalada en la joven. 'Comencé a preguntar y a obtener respuestas distintas. Que mis padres habían muerto en un accidente, que era hija de una empleada doméstica o que era hija extra-matrimonial de Berthier. Todas mentiras', dijo María Eugenia recientemente al diario Página/12. 'Ellos (sus apropiadores) siempre hacían hincapié en el abandono y se ponían en el lugar de salvadores. Es lo que sostuvieron siempre y lo que siguen sosteniendo. A pesar de todo, piensan que lo que hicieron fue una obra de bien', matizó. María Eugenia cortó su vínculo con Rivas y Gómez Pinto en 1999, dos años antes de conocer su verdadera identidad gracias a unos análisis genéticos que demostraron que era hija del matrimonio Sampallo-Barragán y que nació en febrero de 1978, dos meses después del secuestro de sus padres. En los anteriores juicios orales por robo de bebés los hijos de desaparecidos prefirieron mantenerse casi al margen, pero María Eugenia se puso al frente de la causa por dos razones esenciales, subrayó a Efe Tomás Ojea Quintana, abogado de las Abuelas. 'En primer lugar porque sus apropiadores vivieron ocultándole información e incluso le abrieron una contra-demanda acusándola de falso testimonio, y después porque decidió que era hora de involucrarse para que la justicia actuara como corresponde', dijo. Para María Eugenia los tres acusados deben ser condenados 'a la máxima pena' porque, más allá de haber tenido una buena o mala relación con ella, cometieron 'un grave delito' enmarcado en el terrorismo de Estado. Las Abuelas de Plaza de Mayo calculan que hay unos 500 hijos de desaparecidos que fueron robados a sus padres cuando estaban en cautiverio. El juicio oral que comenzó hoy es el cuarto en el que se ventila el robo de menores durante el régimen militar, que dejó 30.000 desaparecidos, de acuerdo con los organismos humanitarios. En el primero la apropiadora fue condenada a tres años de prisión; en el segundo un militar y su esposa recibieron nueve y cinco años y medio de cárcel, respectivamente, y en el tercero un ex policía y un médico policial fueron sentenciados a siete años, aunque sólo por secuestro.
Enviar a:
|