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La principal conclusión de la reunión, que duró unas dos horas, fue que 'ni a España ni a Brasil les interesan estas fricciones en unas relaciones que son excelentes en todos los ámbitos', dijeron a Efe fuentes oficiales. También se concluyó que es necesario un esfuerzo de ambas partes para informar a los viajeros de los requisitos necesarios para entrar a España o a cualquier otro país de la Unión Europea (UE), que constan en el llamado Acuerdo de Schengen. Peidró y Fortes coincidieron en que ese esfuerzo debe implicar a las compañías aéreas, de modo que comprueben antes de partir si los pasajeros llevan la documentación necesaria para entrar en un país. El embajador español volvió a negar los malos tratos que dicen haber recibido algunos brasileños que no fueron admitidos en el aeropuerto madrileño de Barajas. Preguntado por periodistas sobre una posible influencia de las recientes elecciones en España en un endurecimiento de los controles migratorios, Peidró explicó que no podía opinar sobre asuntos políticos, aunque reconoció que la inmigración fue uno de los asuntos que más debates provocó en la campaña. Como había hecho antes con un grupo de diputados que recibió en la embajada, Peidró reiteró que en España no hay discriminaciones y que quienes no fueron admitidos en las últimas semanas fue porque no tenían los documentos necesarios. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa de la Cámara de Diputados, Marcondes Gadelha, reconoció tras la reunión con el embajador la 'buena voluntad' que existe por parte de España para solucionar estos problemas. 'El embajador dio a entender que lo peor ya pasó y que estos problemas no deberán repetirse', dijo Gadelha, quien consideró que 'la crisis quedará limitada a las cosas que pasaron'. Según cifras oficiales, los brasileños no admitidos en España fueron unos 2.500 en 2007 y cerca de 800 en lo que va de este año. Después de que la semana pasada una treintena de brasileños fuera enviada de regreso desde Barajas, Brasil endureció sus controles migratorios, sobre todo con ciudadanos españoles. La semana pasada, trece españoles fueron devueltos desde el aeropuerto de la ciudad de Salvador porque no poseían los documentos necesarios para entrar como turistas en Brasil. El ministro de Justicia brasileño, Tarso Genro, reconoció que 'cada país aplica soberanamente su legislación', pero dijo que, en el caso de Brasil, ahora es 'mirada con lupa, para que se sienta que de este lado también hay leyes'. Según autoridades españolas, alrededor del 1 por ciento de los 250.000 brasileños que viajan a España cada año no es admitido por falta de la documentación requerida. Fuentes oficiales han dicho que el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamará esta misma semana al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para felicitarle por su victoria electoral del pasado domingo y aprovechará para tratar el asunto de los controles migratorios.
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