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El inicio de los trabajos de búsqueda de la que será la primera exhumación de una fosa común en la provincia de Granada se produce tras la petición formal dirigida por la familia de ambos fusilados a la Asociación estatal para la Recuperación de la Memoria Histórica, ha explicado a Efe su vicepresidente, Santiago Macías, desplazado al cementerio de Moraleda de Zafayona junto a un grupo de arqueólogos. Para empezar la búsqueda sólo han necesitado el permiso del Ayuntamiento de la localidad granadina, con el que cuentan. Una vez localicen la fosa comunicarán el hallazgo a un juzgado de Loja para poder iniciar la exhumación, ha explicado Macías. Esta fosa no se halla entre las que en su día ordenó abrir el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, a quien la Audiencia Nacional consideró recientemente incompetente para investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo. La búsqueda, iniciada a las 11.00 horas de hoy, se centra en un espacio de entre ocho y diez metros cuadrados del camposanto. El equipo desplazado al lugar -integrado por una decena de personas entre arqueólogos y antropólogos- ya ha inspeccionado la mitad de esa superficie sin resultado, ha explicado Macías, quien ha precisado que las labores se retomarán a primeras horas de mañana. Los trabajos de hoy, que conllevan una gran 'minuciosidad' al ser desarrollados con pequeñas herramientas, han servido para 'descartar la mitad del terreno' en el que supuestamente se halla la fosa. Las coordenadas empleadas en la búsqueda se basan en la ubicación que figuraba en las diligencias de enterramiento, aunque no es seguro que la zona permanezca intacta, ya que es posible que se haya alterado por un enterramiento posterior, según la asociación, que cree que la localización de la fosa conllevará poco tiempo. El equipo de arqueólogos calcula que, una vez hallada la fosa, tendrán que pasar dos días hasta que puedan extraerse, de forma individualizada, los cuerpos de Ricardo Moles Moles, oriundo de Moraleda de Zafayona, y de José García Muñoz, natural de Agrón. Ambos, guerrilleros de la Agrupación Guerrillera de Málaga-Granada, fueron sitiados en la cueva de la Ahumada, donde estaban ocultos. Ese lugar se hallaba cerca de sus pueblos, lo que les permitía estar en contacto con sus familiares y con varios enlaces de la guerrilla en la zona. La emboscada se produjo tras la denuncia de un pastor contra el que los dos guerrilleros abrieron fuego al confundirle con las fuerzas represivas. Minutos después, un contingente de guardias civiles y militares acabaron con sus vidas.
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