Uno de cada 10 alquileres en verano acaba conflicto entre inquilino y casero
Los problemas vinculados con el alquiler de una casa durante las vacaciones de verano suelen estar relacionados con el impago de las cantidades pactadas y el deterioro de la vivienda y se prevé que la siniestralidad de este alquiler llegue al 10 por ciento en 2008, según un estudio de Arrenta.
En el informe de Arrenta, programa de alquiler garantizado impulsado por la Asociación Europea de Arbitraje de Derecho de Equidad (AEADE), se destaca que desde mediados de mayo y hasta octubre se realizarán en España cerca de 24 millones de operaciones de alquiler de corta duración en un millón de apartamentos y casas.
Así, se estima que en uno de cada 10 de estos alquileres de corta duración se producirán 'problemas' entre los inquilinos y los propietarios, en su mayor parte relacionados con el deterioro de la vivienda, el mal uso de la misma y con que no se cumplan con las características anunciadas en la oferta de alquiler.
Los problemas más habituales para los propietarios son los relacionados con el deterioro de la vivienda (en el 50% de los casos); el mal uso de la misma (12%); el alojamiento de un mayor número de personas que el acordado (7%) y la negativa a abandonar la vivienda en la fecha establecida (5%).
Los inquilinos suelen argumentar sus conflictos, en el 45% de los casos, con los problemas derivados de alquilar una casa sin haberla visto previamente y que no cumpla con las características anunciadas.
En el informe se subraya que el mercado vacacional cuenta 'con un enorme potencial', al ser 'una buena fórmula para rentabilizar los miles de viviendas vacías que existen en las zonas costeras de España y cuya venta se ha detenido por la ralentización del mercado'.
La mayoría de estos alquileres tienen una duración de quince días (49% de los casos); seguidos de los de una semana (30%); y lo de un mes de duración (15%).
En cuanto al precio del alquiler de la vivienda vacacional para este verano oscila entre los 1.000 euros por semana de las zonas más caras, que se sitúan en Baleares, Levante, Cataluña, provincias del norte de la península y Lanzarote, a los 500 euros por semana de media de los destinos más baratos.
Arrenta recuerda que aporta 'gran rapidez' en caso de conflicto, con la emisión de un laudo arbitral o sentencia firme en una media de 25 días.