Chávez pide a jóvenes que se movilicen para 'salvar la Humanidad'
En una antigua fábrica convertida en centro cultural, el presidente venezolano, Hugo Chávez, se reunió hoy con un millar de jóvenes, pertenecientes a movimientos alternativos, a los que pidió que se movilicen para 'salvar a la Humanidad'.
Chávez hizo un hueco en su agenda de la IV cumbre Unión Europea (UE)-Latinomérica que se celebra en la capital austríaca para reunirse con sus seguidores, agrupados en el movimiento 'Manos fuera de Venezuela', y adoctrinarles durante una hora y veinte minutos.
Eso fue lo que duró el discurso del dirigente bolivariano, traducido al alemán, en el que abundaron las referencias al 'imperio norteamericano', el 'capitalismo salvaje' y la 'revolución necesaria' que salvará a 'una especie humana que está amenazada'.
Ataviados con camisetas con la imagen del 'Che' Guevara, portando banderas de Venezuela y Cuba y escuchando la música de Manu Chao y Bob Marley, los jóvenes esperaron cuatro horas y media para oír a Chávez y ovacionar cada ataque verbal contra Estados Unidos.
Al principio, el entusiasmo fue grande, sobre todo cuando, entre 'vivas a Fidel', Chávez instó a los presentes a 'salvar a la Humanidad de la amenaza más grande que existe, el imperio norteamericano, que nos ha traído una nueva guerra mundial'.
'Con la excusa de luchar contra el terrorismo, ha creado más terrorismo, que emplea contra los pueblos del mundo', dijo Chávez, que invitó a los jóvenes a pasear y a tocar la guitarra por las orillas del Danubio, pero sin olvidar que la revolución es un deber.
Pese a la amenaza inminente que, según el, supone la administración del presidente George W. Bush, auguró que 'este siglo es el siglo del fin del imperialismo' y se mostró convencido de que se cumplirá el dicho de que 'a cada cochino le llega su sábado'.
Con una temperatura agradable y la luna llena de testigo, el presidente venezolano expresó su optimismo por estar con 'una juventud que demuestra que no es apática', y aseguró que se sentía 'muy feliz', hasta el punto de que no dudó en cantar.
'Luna lunera y gitana, mi lunita caraqueńa; luna, si ves a mi amada, dile que muero por ella', entonó el presidente, que aludió a la capacidad sentimental del socialismo y reivindicó los mensajes de sus teóricos, desde Jesucristo -'el primer gran revolucionario'-
hasta Mao Zedong, pasando por Marx, Engels y Lenin.
En sus 80 minutos de discurso no hubo lugar para lo tratado en la cumbre euro-latinoamericana, pero sí para otros asuntos de actualidad internacional como la crisis nuclear de Irán.
Chávez dirigió sus palabras al Gobierno de EEUU para decirle 'que se quede con las bombas atómicas, que nosotros no necesitamos la bomba atómica, porque nosotros somos la bomba atómica'.
Fue la última explosión de júbilo, porque, pese a que Chávez se comprometió a terminar antes de las 23.30 (21.30 GMT) de la noche -'me han dicho que es cuando pasa el último tren'-, aún se alargó media hora más, sin preocuparle que el recinto se vaciara a buen ritmo.
Cuando terminó ya hacía rato que no se escuchaba el coro que le recibió al principio, aquel de 'Uh, ah, Hugo no se va'.