SEMANA SANTA-TIERRA SANTA (previsión) 26-03-2005 Cristianos recuerdan que Jerusalén no es solo judía o musulmana
Jerusalén ha cedido el protagonismo a los cristianos que han acudido en masa por primera vez en tres años para las celebraciones de Semana Santa y recordado con su presencia que la ciudad no es sólo judía ni musulmana, sino también cristiana.
Unos 15.000 peregrinos cristianos llegados de todo el mundo y la comunidad palestina católica se han apoderado durante siete días de la ciudad vieja de Jerusalén, animada como no se recuerda desde el inicio de la Intifada en 2000 por la muchedumbre que abarrotaba sus calles.
Los mercaderes árabes del zoco se han decidido a exponer sus artículos en el exterior de sus tiendas ante la avalancha de visitantes que pululan por sus calles, en un número superior a 1999, año previo al levantamiento palestino contra la ocupación israelí.
La ciudad vieja de Jerusalén está dividida en cuatro barrios: musulmán, judío, cristiano y armenio, estos dos últimos en franca regresión ante el éxodo de la minoría cristiana y la carrera de compras inmobiliarias que han emprendido los dos primeros para hacerse con propiedades con vistas a su estatus final.
Los precios se han disparado como demuestra la última adquisición de los israelíes de la palestina Puerta de Jaffa, dos hoteles por 155 millones de dólares que han logrado comprar a su antigua propietaria, la Iglesia greco-ortodoxa, que ha desatado un fenomenal escándalo que todavía no se ha cerrado.
Los mahometanos por su parte, invierten en Jerusalén con la ayuda inestimable de Arabia Saudí y de la propia Unión Europea, que destina importantes fondos a organismos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
La expansión y los conflictos entre musulmanes y judíos por la posesión de la ciudad vieja han arrinconado durante estos últimos tres años a la exigua comunidad cristiana local e incluso a los frailes franciscanos, convertidos en meros guardianes de los Santos Lugares que custodian desde el siglo XIII.
La masiva entrada a Jerusalén de cristianos en abigarrada procesión el pasado Domingo de Ramos, fue contemplada por judíos y musulmanes como un fenómeno que creían enterrado y cuya viva existencia han podido ratificar a lo largo de toda la Semana Santa, sobre todo, en las celebraciones de Jueves Santo y Viernes Santo.
Los musulmanes consideran la Mezquita de Omar, como el tercer lugar sagrado del Islam después de La Meca y Medina y los judíos la ciudad completa, Jerusalén, como el centro del judaísmo con su punto neurálgico en el Templo destruido, cuyas ruinas, el muro occidental, el llamado 'Muro de las Lamentaciones', hoy veneran.
Donde en tiempos de Jesús se erigía el Templo, que muchos judíos ultra-ortodoxos planean reconstruir, fueron construidas por los omeyas (660-750) las mezquitas de Al Aksa y la Mezquita de Omar en una planicie conocida como la 'Explanada de los Mezquitas', aunque para los musulmanes es 'El Noble Santuario'.
Pero, en Jerusalén se encuentra también la Basílica del Santo Sepulcro, que se alza en el lugar descrito como el lugar de entierro, crucifixión y resurrección de Jesús. El templo más sagrado del cristianismo y que estos días alberga los oficios religiosos de los cristianos.
Tanto a lo largo de la Vía Dolorosa o el Camino del Calvario que recorrió Jesús antes de ser crucificado y que hoy discurre entre el zoco y callejas de la ciudad amurallada, como en extramuros, el Huerto de Getsemaní, en la ladera del Monte de los Olivos, donde Jesús oró antes de ser prendido, las iglesias cristianas recuerdan los lugares santos.
La presencia de peregrinos en Jerusalén, además de alentar a los cristianos palestinos, significa una importante entrada de divisas para israelíes y palestinos, y refuerza el ambiente de distensión que reina en la zona desde la pasada cumbre de Sharm el Sheij, en la península de Sinaí el pasado 8 de febrero.
El padre Artemio Vitores, Vicario de la Custodia de los Santos Lugares, recordó a EFE: 'Tierra Santa es patrimonio de las tres religiones monoteístas y los cristianos tenemos derechos porque Jerusalén es también nuestra raíz y nuestra esencia'.