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italia-elecciones/anecdotario 07-04-2006


De 'niños chinos hervidos' a 'gilipollas', las perlas Berlusconi


Más vehemente que nunca, Silvio Berlusconi se erigió en protagonista de la campaña electoral, no por sus bien construidos discursos sino por el rosario de insultos que enhebró, de los que destaca el 'coglione' (gilipollas) con el que calificó a los que no le voten, y su versión sobre los niños chinos 'hervidos'.


'Scatenato', como se llama aquí a las personas desatadas, el primer ministro italiano dejó de lado durante la campaña los buenos modos y echó mano de un lenguaje calificado por la oposición de izquierda propio de 'cabaretera de cuarta clase'.

Y es que Berlusconi, que ha popularizado la frase 'mi consenta', me permita, la que usan las personas educadas para pedir permiso y dar una opinión, pasó de esos buenos modales a calificar al líder de la oposición, Romano Prodi, de 'tonto útil' y de 'desgraciado'.

No fue lo único: Ante un grupo de escolares que recibió en la Presidencia del Gobierno dijo que todas las jóvenes del mundo del espectáculo a los 23 años se retocan el seno, mientras él se tocaba el pecho y se lo realzaba, para darle más énfasis a sus palabras.

Si los niños quedaron 'alucinados', como contaron, igual se sintieron muchos católicos cuando aseguró que él es 'el Jesucristo de la política, una víctima paciente que se sacrifica por todos'.

Visto que siente 'Jesucristo', bautizó a sus seguidores durante un mitin 'como los misioneros de la verdad'.

El colocarse en lo más alto de las comparaciones no le apaciguó y así también dijo que sólo Napoleón Bonaparte ha hecho más cosas que él.

Pero para quedar por encima no dudó en agregar: 'pero de todas formas yo soy más alto que Napoleón'.

Ya estaba imparable y el rosario de 'perlas' se enriqueció con su comparación con Winston Churchill y afirmó en tercera persona: 'Silvio Berlusconi nos libera de los comunistas', como Churchill hizo con los nazis.

En ese 'in crescendo' afirmó en un mitin en Nápoles que en la China de Mao 'hervían a los niños para abonar los campos', lo que provocó una protesta de las autoridades chinas.

'Leer el Libro negro del comunismo y sabréis que bajo la China de Mao no se los comían sino que los hervían para abonar los campos.

Una cosa horrenda, pero por desgracia verdadera', afirmó en medio de los aplausos de sus incondicionales.

Se desató el escándalo, la izquierda le echó en cara que había desacreditado a Italia mientras algunos de sus aliados, como Alessandra Mussolini, nieta del Duce, afirmó que se ha había quedado corto.

El escándalo parecía no acabar, pero como ya es habitual, un escándalo tapa al anterior y así, pocas horas después de encandilar a los italianos al anunciar que si gana quitará el impuesto que grava la primera casa, la famosa 'contribución', calificó de 'gilipollas' (coglione, en italiano) a los compatriotas que no le voten, más o menos medio país, según los últimos sondeos.

La izquierda, que durante toda la campaña ha mantenido, en comparación con Berlusconi un 'perfil bajo' en cuestión de insultos, le dijo que es 'un miserable', 'un provocador'.

Paralelamente se desató la 'rebelión' de 'i coglioni' (los gilipollas) y se crearon páginas de internet, visitadas por decenas de miles de 'coglioni', dichosos de serlos, según escribieron.

En los mítines de izquierdas se desplegaron pancartas con frases como 'mejor ser 'coglioni' que votar a Berlusconi'.

Según la izquierda, la 'gracia' de rey de la televisión privada, se ha convertido en un 'bumerán'.

En uno de los momentos de mayor tensión, durante el último cara a cara televisivo con Romano Prodi, éste dijo a Berlusconi, en referencia a los datos que exponía, que se agarraba a los números 'como un borracho a una farola, no para que le ilumine sino para sostenerse'.

Berlusconi, airado, perdió de nuevo el aplomo y le dijo que tenía pinta de 'cura bonachón' y de ser 'un tonto útil', un hombre de paja, que 'presta la cara a los comunistas'.

Como no, durante toda la campaña tronó contra los comunistas, su fantasma, afirmó que el viejo Partido Comunista Italiano (PCI) 'recibía dinero manchado de sangre procedente de la URSS', la que gobernaron Stalin y Lenin, 'dos personas dañinas que odiaban la vida'.

En el 'cuadro de honor' de las acusaciones también tienen cabida 'Berlusconi es un desesperado que sabe que va a perder' y 'es un vendedor de humo', dirigidas por la izquierda.

El 'scatenato' Berlusconi respondió con otra 'perla': 'la izquierda es como la mala hierba, infecta todo y es difícil extirparla'. Los italianos no ven la hora de que llegue mañana, el día de reflexión.



Terra Actualidad - EFE

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