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Rojas, de 40 años, oriunda de la localidad de Palestina en el departamento de Huila, ingresó a fines de los años 1980 en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la organización guerrillera mayor y más antigua de América Latina. Las fuerzas militares de Colombia capturaron a Rojas en febrero de 2004, y dada su supuesta vinculación con el secuestro de tres ciudadanos estadounidenses y el tráfico de drogas hacia EEUU en marzo de ese mismo año fue extraditada a Estados Unidos. Durante su juicio ante el Tribunal Federal del Distrito de Columbia, la fiscalía no presentó prueba física alguna y apoyó su caso en el testimonio de informantes pagados por el gobierno de EEUU, entre los cuales se incluyeron ex guerrilleros e individuos vinculados al tráfico de drogas. Algunos de los testigos aseguraron que 'Sonia' participó en la compra de más de 100 toneladas de pasta base de coca en las junglas del departamento del Caquetá. La defensa no citó a testigos ni puso a Rojas en el banquillo. El abogado Paul Wolf, que asistió a varias de las audiencias en el juicio, dijo a Efe que 'es interesante que los cargos fueran de conspiración, y no de la comisión actual de crímenes'. La conspiración implica la planificación de actos criminales, no su ejecución. ''Sonia' fue acusada de conspiración para la producción de la droga y la distribución, es decir a sabiendas de que la droga sería llevada a EEUU', añadió. 'Pero no fue acusada de haber llevado a cabo esas actividades. Lo mismo en relación con la importación: fue acusada de conspirar para hacerlo', dijo el abogado. Pero cada uno de los testigos que declaró sobre la participación de Rojas Valderrama en una actividad criminal representa un cargo adicional. 'La acumulación de cargos puede llevar a una sentencia larga', explicó Wolf. Al Richsburg, asistente del juez Robertson, dijo a Efe que en definitiva Rojas fue declarada culpable por un solo cargo de conspiración para la producción, distribución e importación de más de cinco kilos de cocaína. 'La sentencia dependerá de muchos factores que el juez debe tener en cuenta', añadió, 'entre ellos, si la condenada ha tenido previa actividad criminal'. Entre los testigos figura una mujer identificada como 'Rocío Álvarez' la cual, según la misma fiscalía, estuvo involucrada en secuestros, tráfico de drogas, robo y firma de cheques falsos. Otro testigo, Mauricio Moreno, es un oficial retirado de la Policía Nacional de Colombia, quien dijo que no podía recordar por qué abandonó su empleo policial. Moreno fue también guardaespaldas de un supuesto traficante de drogas y más tarde supuesto informante infiltrado en las FARC.
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