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'Apoyamos la iniciativa del gobierno colombiano para buscar una solución humanitaria a esta situación, la apoyamos, apoyamos al presidente (Álvaro) Uribe y sus esfuerzos', afirmó Brownfield. También aseguró que ven 'con buenos ojos' los esfuerzos de las personas, organizaciones y gobiernos que en el mundo trabajan 'para producir tan pronto como sea posible la liberación pronta y segura de todos los secuestrados, incluyendo los tres norteamericanos'. Sin embargo, el diplomático exigió de nuevo al grupo insurgente que, como responsable del caso, 'produzca algo en este momento'. 'Lo que tenemos en este momento es un diálogo entre personas y gobiernos de muy buena voluntad, diálogo en Washington y en Colombia, en Caracas y en París', observó Brownfield, y apuntó que ven 'mucho intercambio de ideas de personas de muy buena voluntad'. Lo que no se ve 'es la participación de las FARC, no vemos prueba de vida (de los secuestrados), no vemos acceso, no vemos visitas, ni siquiera vemos propuestas concretas por parte de ellos (los insurgentes)', sostuvo. 'Son ellos los responsables para esta situación y son ellos los responsables para responder a esta situación', insistió el embajador. La búsqueda de un acuerdo entre el gobierno y las FARC depende del éxito de la facilitación que asumió a mediados de agosto pasado el presidente venezolano, Hugo Chávez, por una solicitud que le hizo la congresista colombiana Piedad Córdoba, autorizada por Bogotá para que sirviera de 'gestora' de un acercamiento con los rebeldes. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pretenden canjear a los 45 rehenes por más de medio millar de insurgentes presos, incluidos dos extraditados a Estados Unidos. Además de los tres estadounidenses, secuestrados desde febrero de 2003, en el grupo de cautivos están la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, quien también posee la nacionalidad francesa, y Clara Rojas, su antigua fórmula electoral y madre de un niño que procreó en cautiverio.
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