EEUU insiste en envío de más tropas a Irak y choca con movimiento pacifista
Pacifistas de 47 estados realizarán mañana, lunes, una jornada de presión política ante el Legislativo en Washington para exigir el fin de la guerra en Irak, mientras el presidente de EEUU, George W. Bush, insiste en enviar más tropas al país árabe.
Los activistas realizaron el sábado lo que se ha calificado como la mayor movilización nacional en contra de la guerra y pretenden que los demócratas, que ahora controlan ambas cámaras del Congreso, cumplan su promesa electoral de dar 'un nuevo rumbo' al país.
La meta inmediata de los activistas, aglutinados en la coalición 'Unidos por la Paz y la Justicia', es exigir el retorno de los 130.000 soldados norteamericanos desplegados en Irak.
'Vamos a tener a más de mil activistas golpeando las puertas de los legisladores, porque queremos el fin de la guerra. Bush se ha vuelto loco, ha perdido contacto con la realidad y hay que frenarlo', dijo hoy a Efe Kevin Martin, director ejecutivo del grupo 'Peace Action', integrante de la coalición que organizó la marcha del sábado y que atrajo a decenas de miles de personas.
Mientras, el Gobierno de Bush sigue defendiendo su plan de desplegar más tropas en Irak, pese a que continúan las bajas militares estadounidenses y aumentan las voces en contra de la ocupación en ese país.
El Senado de EEUU prevé llevar a debate y votación esta semana una resolución no vinculante -ya aprobada por el Comité de Relaciones Exteriores la semana pasada- que rechaza el envío de las tropas a Bagdad y la provincia de Anbar.
Para Martin, sin embargo, esa resolución 'no es suficiente y nuestra tarea mañana será exigir que el Congreso actúe pronto'.
Pero el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, ha dejado claro que, incluso si prospera esa resolución en el Senado, el Gobierno continuará con sus planes por entender que una retirada de Irak sería una victoria para los terroristas.
'Es un conflicto en el que tenemos varios frentes abiertos en esa parte del mundo. Centenares de miles de personas, literalmente, se han sumado a la lucha contra Al Qaeda y grupos semejantes, en parte porque EEUU está allí' y mantiene su compromiso, dijo Cheney.
Siguiendo la tónica de Bush, Cheney afirmó que la estrategia de Al Qaida es 'quebrantar la voluntad del pueblo estadounidense y alterar nuestras políticas' mediante la violencia.
Durante una entrevista divulgada hoy en internet por la revista 'Newsweek', Cheney además reiteró que ha habido un 'progreso significativo' en Irak y citó como ejemplo que las fuerzas de seguridad iraquíes han detenido, en las últimas semanas, a unos 600 miembros del grupo radical chií Ejército del Mahdi, que lidera el clérigo Muqtada al Sadr.
Agregó que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, se ha comprometido a combatir a la violencia, venga del grupo que venga, 'y creo que a estas alturas, no tenemos razón para dudar de él', comentó Cheney.
Pero la oposición demócrata ve la situación en Irak desde otro prisma.
En un programa dominical de la cadena ABC, el senador demócrata y presidente del Comité de Relaciones Exteriores, Joseph Biden, desvirtuó las críticas del Pentágono de que oponerse al envío de más tropas 'envalentona al enemigo'.
'No es el Congreso ni el pueblo estadounidense los que envalentonan al enemigo. Es la fallida política de este presidente, de ir a una guerra de forma prematura y sin una estrategia', dijo Biden, quien aspira a la candidatura presidencial demócrata para los comicios de 2008.
'Apuesto a que ni el 20 por ciento del Senado saldrá a decir que el presidente marcha por el camino correcto' en Irak, afirmó Biden, quien vaticinó un debate muy acalorado sobre el envío de más tropas.
La guerra en Irak se ha cobrado la vida de más de 3.000 soldados estadounidenses desde el comienzo de la ocupación, en marzo de 2003 -seis más perdieron la vida desde el jueves-, y ha provocado una caída de popularidad de Bush en las encuestas de opinión.
Según un sondeo de 'Newsweek', divulgado el sábado, la aprobación a la gestión de Bush es de tan sólo el 30 por ciento -su punto más bajo desde que la publicación inició estas encuestas-, y el 58 por ciento de los estadounidenses desearía que acabase pronto su mandato.
Peor aún para el Partido Republicano, pues el 49 por ciento de los votantes prefiere que gane un demócrata en las presidenciales de 2008, en comparación con un 28 por ciento que votaría por un republicano.