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Este estudio le sirve de base al Gobierno de George W. Bush para decidir, en septiembre, si corta la ayuda económica a las naciones que cree que no hacen lo suficiente para frenar el tráfico de estupefacientes. El año pasado Birmania y Venezuela fueron puestas en la 'lista negra', pero el presidente Bush mantuvo la asistencia al segundo de esos países para promover la democracia por razones de 'interés nacional'. Venezuela tampoco salió bien parada en el informe publicado hoy, que denunció un aumento del tránsito de droga colombiana por su territorio. Abelardo Arias, el encargado de América Latina en la oficina de Narcóticos del Departamento de Estado, dijo que el número de 'vuelos sospechosos', es decir, sin planes de viaje oficiales, que salieron de Venezuela aumentó un 162 por ciento en el 2006. Todos se dirigieron, presuntamente con una carga de drogas, hacia Haití y República Dominicana, según explicó Arias en un encuentro con un pequeño grupo de periodistas, en el que calificó la cooperación de EEUU con Venezuela como 'mínima'. Aunque Bolivia no estuvo en la 'lista negra' el año pasado, Bush ya ordenó en septiembre una revisión especial de su caso. En el estudio de hoy, que se basa en información recogida por sus embajadas, la policía y organizaciones no gubernamentales, el Departamento de Estado expresó su inquietud por la situación en ese país andino. EEUU estima que los cultivos de coca aumentaron en el 2006 en la mayoría del país, aunque no dio una cifra. En 2005 alcanzaron las 26.500 hectáreas, la mitad que en 1989, pero el informe dice que lo preocupante es la tendencia al alza desde 2000. El Gobierno de Evo Morales, que entró en la política como líder de los cocaleros, ha elevado los permisos para el cultivo legal de coca y pretende estimular la exportación de productos elaborados con la hoja de esa planta. Sin embargo, Arias se manifestó escéptico. 'Mientras los bolivianos buscan en Naciones Unidas que les digan que sí es posible que (la coca) se utilice para champú o para harina o cosas así, ya pasa cuánto tiempo en el que esa coca está cultivada y no tiene dónde ir', dijo. El informe ve con preocupación el auge de los movimientos de cocaleros que se oponen a la erradicación en Bolivia y, en menor medida, Perú. 'Los traficantes siguen explotando esas asociaciones de productores', denuncia el informe. Arias apuntó que el aumento de los cultivos en Bolivia ha canalizado más droga a través de Argentina y Brasil, lo que es un problema para esos países porque una parte de los estupefacientes quedan en su territorio como pago por parte de los traficantes a sus contactos locales. Al mismo tiempo que el Departamento de Estado apunta a esa tendencia preocupante en la región, la propuesta fiscal de Bush para el 2008 prevé una reducción de la ayuda a los países andinos para el combate al narcotráfico. Arias dijo que esa medida es una consecuencia de la 'presión presupuestaria'. Bush ha prometido eliminar el déficit fiscal del país en los próximos cinco años. Colombia aún es la fuente de aproximadamente el 90 por ciento de la cocaína que acaba en las calles de Estados Unidos, el principal consumidor de esa droga en el mundo. No obstante, el informe se deshace en alabanzas sobre el trabajo del Gobierno de Álvaro Uribe y destaca que en 2006 se eliminaron más de 213.000 hectáreas de coca, principalmente por fumigación, lo que supone el sexto récord anual consecutivo. Pese a esta campaña, el cultivo también aumentó de 2003 a 2005. El informe no da datos de 2006. Arias señaló que el aumento del control aéreo en Colombia ha hecho que los narcotraficantes saquen más droga por Venezuela y por alta mar, por la zona de las ecuatorianas Islas Galápagos. Sobre México, el informe alabó el nivel 'sin precedentes' de cooperación que hubo durante el Gobierno de Vicente Fox, que dejó el cargo en el 2006. Aún así, el presupuesto de Bush también prevé cortes en la ayuda al país vecino. 'México es un país bastante desarrollado', justificó Arias.
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