Los inversores españoles no se han librado del nuevo capítulo negro del ya largo culebrón en que se ha convertido la crisis financiera, porque la multimillonaria estafa que las autoridades de EEUU atribuyen al gestor Bernard Madoff ha dejado 'víctimas' en España por un monto aún desconocido.
El esquema piramidal de captar dinero montado por Madoff, que reunió presuntamente 50.000 millones de dólares y es el de mayor cuantía hasta ahora descubierto, ha dejado expuestos a numerosos bancos, decenas de grandes fortunas y miles de inversores privados de Europa, América y Asia.
En España, temen pérdidas el Santander, el BBVA, la Banca March, Banesto y Caja Madrid, entre otras entidades.
Lo que se conoce es que los bancos españoles han gestionado o invertido en fondos e inversiones unos 3.000 millones de euros en instrumentos financieros afectados por la presunta estafa.
Santander, el mayor grupo financiero de España, reconoció que gestiona fondos de clientes por 2.330 millones de euros.
El BBVA señaló que gestiona 'en torno a 30 millones de euros' de clientes, y que su pérdida neta como estructurador de productos para otras entidades ascendería a 300 millones.
Pero el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, y el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, consideraron poco importante el efecto que tendrá sobre el sector financiero español en su conjunto la presunta estafa cometida.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores, a la que deben informar las entidades afectadas por la presunta estafa, cree, no obstante, que la exposición española de fondos y vehículos de inversión de grandes fortunas es de 106,9 millones.
A punto de terminar el fatídico 2008 para la economía, los datos de coyuntura en España y el mundo no dejan de dar disgustos a los gobiernos y organismos encargados de velar por el equilibrio económico.
Entre las noticias que tratan de aliviar la tensión de los mercados figura la decisión de la Reserva Federal (Fed) de EEUU y del Banco de Japón por rebajar el precio del dinero.
La Fed agotó su capacidad para reanimar la economía al dejar que los tipos de interés fluctúen entre el 0 y el 0,25%, una medida histórica que pone colofón a la relajación de su política monetaria iniciada en septiembre de 2007, cuando la crisis hipotecaria empezaba a mellar los mercados. El Banco de Japón dejó los tipos en el 0,1%.
El petróleo sigue a la baja -entre los 44 dólares/barril del Brent y los 33 del Texas-, sin que el recorte de 2,2 millones de barriles diarios acordado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para paliar la caída de los precios haya influido en los mercados.
El dólar y la libra esterlina han perdido valor esta semana frente al euro. Y la bolsa española subió el 3,6%, entre suaves vaivenes.
El sector del automóvil sigue en la penuria. Las matriculaciones de turismos han caído el 47% en la primera quincena de diciembre y los EREs continúan: Seat presentará otro que afectará a 5.300 empleados hasta 29 días en Barcelona.
La morosidad hipotecaria se ha triplicado en un año y subió en septiembre al 1,8%, mientras que la compraventa de viviendas cayó el 32,6% en los nueve primeros meses de 2008.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lanzó un mensaje de optimismo ante las inquietantes cifras de desempleo y afirmó que entre marzo y abril se registrará en el país un ritmo 'intenso' de obras públicas gracias al fondo estatal de inversión local, lo que generará un volumen 'muy estimable' de empleo.
Y en Comisiones Obreras aires de renovación. Ignacio Fernández Toxo, gallego de 56 años, acabó con la era de José María Fidalgo, que ha permanecido ocho años como secretario general, después de una ajustada votación. Toxo se comprometió a evitar que el sindicato mayoritario se rompa y a que habrá pluralidad.
La crónica laboral también pasó por el Parlamento Europeo, que rechazó por una gran mayoría la ampliación hasta 65 horas semanales de la jornada de trabajo.
Y 2008 por fin le da un respiro a la aerolínea Spanair, acosada por problemas económicos y por el accidente de agosto en Barajas. La escandinava SAS venderá un 25% de Spanair a un grupo público-empresarial catalán, que prevé adquirir en el futuro el 80% de su capital para intentar salvar a la aerolínea.