Expansión china siembra temor entre población y clase política
La visita del presidente chino, Hu Jintao, a Rusia no ha disipado los temores entre la población y la clase política sobre la expansión económica, demográfica y territorial de China en Siberia y el resto de Rusia.
'La expansión china irá en aumento, ya que el Gobierno carece de una política definida en relación a Siberia y el Lejano Oriente ruso', aseguró hoy Víctor Ishaev, gobernador de la provincia de Jabarovsk, limítrofe con China.
Debido a las duras condiciones de vida, más de un millón de rusos han abandonado en la última década el Lejano Oriente, poblado ahora por 6 millones de personas, mientras cientos de miles de chinos cruzan cada año la frontera para trabajar, comprar o descansar.
'La expansión silenciosa es real. Es mano de obra barata, obreros, cocineros y campesinos que hacen los trabajos que los rusos desprecian. Si Rusia no se conciencia, China echará raíces en Siberia', advierte el diputado Boris Reznik al diario 'Izvestia'.
Actualmente, menos de 20 millones de personas viven en los 15 millones de kilómetros cuadrados que separan la cordillera de los Urales del océano Pacífico, territorio que acoge el 75 por ciento de los recursos naturales de Rusia.
La 'amenaza amarilla', como es tildada la expansión demográfica china en Rusia, ha provocado malestar entre la población local, que teme la futura anexión del territorio -parte de China hasta 1860-por parte de Pekín.
La impermeable frontera rusa se abrió a los trabajadores chinos en 1988 -no se requería visado-, aunque el flujo de inmigrantes en masa comenzó con la desintegración de la URSS en 1991.
Por su parte, el profesor de la Escuela Superior de Economía rusa, Fiodor Shelov-Kovediayev, matiza que esta amenaza no sólo afecta a Rusia, ya que 'China se dispone con rapidez a dominar todo el mundo'.
'Los emigrantes chinos están presentes en todos los países y sólo son leales a Pekín. Tarde o temprano tendremos que pararles los pies', agrega.
Para los críticos, otro de los mojones de la expansión china fue el acuerdo adicional ratificado el mes pasado por la Duma rusa y que permitirá a China la construcción de un puerto fluvial, un objetivo perseguido por Pekín desde hace varias décadas.
La frontera que separa el Lejano Oriente ruso del cinturón industrial del noreste chino fue escenario de una guerra fronteriza en 1969, en la que el Ejército soviético propinó un severo rapapolvo al Ejército Popular de Liberación.
Según los más pesimistas, la creciente demanda de energía, agua y madera por parte del gigante asiático convierte en 'inevitable' la invasión china.
Siberia alberga el 80 por ciento del petróleo y carbón, el 85 por ciento del gas natural, y el 40 por ciento de la madera rusas, mientras el lago Baikal acoge una quinta parte de las reservas de agua dulce del mundo.
Descartada la opción militar, los escenarios barajados por los expertos se reducen a la puesta en marcha de una política de 'asimilación gradual', que se cimentaría en incentivar la emigración.
Otra opción sería la exploración de recursos naturales en Siberia con la connivencia de Rusia, como ha ocurrido ya en el mar del Sur de China con Japón, con el envío de equipos de geólogos, ingenieros y personal militar en misiones secretas.
Con todo, la más probable será la forja de una asociación estratégica entre Moscú y Pekín en materia de energía e infraestructuras, para la construcción de oleoductos, vías férreas y carreteras.
Las autoridades de la región de Amur, limítrofe con China, anunciaron hoy que empresarios chinos se han ofrecido a cultivar más de un millón de hectáreas, explotar los yacimientos minerales locales, construir una central eléctrica, una fábrica de celulosa y una vía férrea.
En la Rusia europea, China también ha irrumpido con fuerza con el tendido de una autovía de pago entre Moscú y San Petersburgo, y la construcción en la capital de los zares de un 'Chinatown' con una inversión de 1.250 millones de dólares.
El factor demográfico tampoco es desdeñable, habida cuenta de que en caso de mantenerse las actuales tasas de natalidad, Rusia tendrá poco más de 100 millones de habitantes en 2050, al tiempo que la población china rondará los 1.600 millones.
Sea como sea, según los expertos, China se mantendrá en las próximas décadas al acecho de la involución de Rusia en un cóctel de inestabilidad política y crisis económica.