Expectativas de serbios y albaneses de reunión Bush-Putin reflejan posturas
La próxima cumbre de los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Rusia, Vladimir Putin, ha despertado una gran expectativa en Belgrado y Pristina, que refleja sus posturas diametralmente opuestas sobre el estatuto de Kosovo.
Bush recibirá a Putin el próximo domingo en la residencia de su padre, el ex presidente de EEUU George H. Bush, en Kennebunkport (Maine), para tratar temas sobre las que mantienen desavenencias, entre ellos el del estatuto definitivo de Kosovo, que se debate en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Los serbios esperan una 'atenuación' de la postura estadounidense, que favorece las aspiraciones independentistas de los albano-kosovares, y éstos esperan que Rusia no bloquee su vía hacia la independencia por su apoyo a Serbia.
Serbia quiere preservar su provincia meridional, a la que ofrece una amplia autonomía, y confía en que Rusia podrá lograr el consentimiento de EEUU para que prosigan las negociaciones entre Belgrado y Pristina, sin límites temporales, hasta que se alcance un acuerdo sobre el futuro de Kosovo.
Pocos días antes del encuentro entre Bush y Putin, Belgrado entregó a Rusia un documento con nuevas ideas para la solución de Kosovo, cuyos detalles no ha revelado, pero sin renunciar a que la provincia continúe dentro del territorio serbio.
Los albaneses, que son un 90 por ciento de los dos millones de habitantes de Kosovo, esperan que EEUU logre convencer a Rusia de que no vete el plan del mediador Martti Ahtisaari, que prevé una soberanía bajo tutela internacional para Kosovo.
'Si eso no se logra, iremos a la proclamación unilateral de la independencia', aseguró recientemente Fatmir Limaj, uno de los líderes albano-kosovares, pese a las advertencias de representantes internacionales en contra de pasos unilaterales.
El futuro de Kosovo debe ser decidido por una resolución del Consejo de Seguridad tras un debate sobre el plan de Ahtisaari, pero las divisiones en el seno de ese máximo órgano decisorio de la ONU dificultan la decisión.
EEUU y países de la Unión Europea (UE), que en un primer momento querían una solución para Kosovo ya esta primavera, proponen ahora un aplazamiento de cuatro meses de la decisión, para dar más tiempo a serbios y albaneses a negociar, y para superar las discrepancias con Rusia.
La propuesta prevé, sin embargo, que si en ese plazo Belgrado y Pristina no alcanzan un acuerdo mutuo, automáticamente se implementaría el plan de Ahtisaari.
Pero Rusia rechazó de inmediato esta idea por considerar que no supera las diferencias que en los últimos meses han impedido llegar a un consenso en el Consejo de Seguridad y no proporciona incentivos para negociar con seriedad porque prejuzga la decisión final.
Serbia exigió a los países occidentales retirar la propuesta tras acusarles de violar la Carta de la ONU porque 'arrebata una parte importante del territorio' serbio.
El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, advirtió de que las persistentes declaraciones de representantes estadounidenses en favor de la independencia de Kosovo llevan a un agravamiento de las relaciones entre EEUU y Serbia.
'Si EEUU quiere desarrollar buenas relaciones con Serbia, entonces se supone que debe respetar la integridad territorial de Serbia', dijo recientemente Kostunica.
La retórica serbia hacia EEUU se recrudeció después de las declaraciones de Bush el pasado día 10 en Tirana, la capital de Albania, de que si no se llega a una postura común en la ONU habrá que decir 'es suficiente, Kosovo es independiente'.
Belgrado teme la posibilidad de que EEUU reconozca la independencia de Kosovo si los albaneses la proclaman de forma unilateral.
Serbia asegura que la independencia de Kosovo desestabilizaría la región y sentaría un precedente para otras crisis similares en el mundo, aunque Occidente a considera Kosovo como un caso único.
Los albaneses descartaron la posibilidad de volver a negociar con los serbios sobre la independencia de Kosovo.
Kosovo está bajo protectorado interino de la ONU y la vigilancia de las OTAN desde el fin de la guerra, en junio de 1999, en espera de una decisión sobre su estatuto final.