Fiscal abre expediente tras denuncia padre acoso hija en Palencia
La Fiscalía ha abierto un expediente de reforma por un presunto delito de amenazas contra la integridad moral tras la denuncia presentada por un padre después de que su hija de 16 años fuera supuestamente vejada, insultada y amenazada por compañeras de su colegio y de otro centro escolar de Palencia.
Fuentes de la representación legal de la familia de la víctima indicaron a Efe que el fiscal de menores ha procedido a la apertura del expediente contra ocho chicas menores y a partir de aquí procederá a la toma de declaraciones de los implicados, tanto de las denunciadas como de la propia víctima antes de remitirlo al Juzgado de Menores.
El Cuerpo Nacional de Policía remitió la semana pasada a la Fiscalía de Menores las diligencias practicadas a raíz de dos denuncias que el padre de la chica de 16 años presentó.
Fuentes policiales informaron a Efe de que las diligencias concluyeron con la identificación de las chicas que supuestamente participaron en el acoso de la víctima.
El padre interpuso la primera de las dos denuncias el 21 de octubre pasado después de que entre un grupo de más de diez adolescentes se iniciara una disputa por cuestiones de carácter sentimental.
La joven, según estas mismas fuentes, se sintió acorralada por parte de otras diez chicas de su mismo círculo y edad, hasta el punto de que tuvo que pedir auxilio a su padre.
La situación se agravó el 24 de octubre cuando la niña, que al parecer también había recibido supuestas amenazas e insultos a través de mensajes móviles, tuvo que ser rescatada por su propio padre de nuevo cuando se encontraba en esta ocasión en los servicios del Instituto donde estudia.
Al parecer, la joven volvió a ser acosada e insultada, esta vez por parte de cinco chicas, dos del mismo centro donde cursa estudios y por otras tres de fuera de esta comunidad escolar, durante varios minutos.
La niña, que según las fuentes consultadas por Efe nunca tuvo problemas de convivencia ni escolares, pudo utilizar su teléfono móvil para avisar a su padre, quien se personó en el Instituto y encontró, siempre según la versión familiar, a su hija en una esquina de los aseos del centro, temblorosa y llorando.
El padre pudo grabar en el teléfono celular los supuestos insultos y amenazas que aún le proferían a su hija las agresoras, grabaciones que fueron puestas a disposición del Cuerpo Nacional de Policía.