El futuro saharaui, pendiente de un acuerdo 30 años después de la retirada de España
Treinta años después de que España firmara el 14 de noviembre de 1975 el reparto del Sáhara Occidental entre Marruecos y Mauritania, el futuro de la región sigue pendiente de un acuerdo que, según el Gobierno español, debe respetar el derecho a la autodeterminación de los saharauis, en el marco de la ONU.
La mayoría de las partes implicadas en el conflicto mantienen posturas 'casi irreconciliables', según constató el nuevo enviado especial de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, el holandés Peter Van Walsum, tras concluir el pasado mes una ronda de conversaciones con las autoridades de Marruecos, Argelia y Mauritania y los responsables del Frente Polisario.
Van Walsum, que fue nombrado en julio pasado para revitalizar un proceso estancado, subrayó, sin embargo, que todos sus interlocutores expresaron su firme creencia de que se necesita una solución duradera para la cuestión del Sáhara Occidental.
España, con el derecho a la autodeterminación
El Gobierno español 'ha defendido, defiende y defenderá siempre el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas', según ha reiterado el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha subrayado su intención de dejar atrás la 'neutralidad activa' española para 'involucrarse activamente' y hacer 'todo lo posible' para salir de la encrucijada.
Tanto Moratinos como el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, han apostado por la 'búsqueda urgente' de una solución que respete las 'esencias' del plan propuesto por el anterior enviado especial de la ONU para el Sahara, el ex secretario de Estado norteamericano James Baker.
Ante las críticas de la oposición, que afirma que España ha cambiado su política de apoyo al pueblo saharaui, el Ejecutivo afirma que 'el único cambio es un cambio de compromiso, de buscar activamente una solución justa, duradera y consensuada' y que España 'no puede tomar partido'.
La opinión del Frente Polisario
En opinión del secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abelaziz, la posición de Moratinos 'parece ser la de enterrar en la tumba el referéndum de autodeterminación' y apoyar las tesis del gobierno de Marruecos.
Para el Frente Polisario, España tiene una 'deuda moral' con el pueblo saharaui contraída en 1966, cuando la ONU planteó la cuestión de la autodeterminación del entonces Sahara español al no reconocer su carácter colonial y recomendó a Madrid que permitiera a la población decidir sobre su destino.
España anunció esa consulta popular para la primera mitad de 1975 pero no llego a celebrarse, ya que en plena agonía del régimen franquista, alrededor de 350.000 marroquíes iniciaron una marcha hacia el Sahara Occidental que supuso el final de la colonización española de este territorio semidesértico de 266.000 kilómetros cuadrados.
El 14 de noviembre de aquel año, España firmaba los Acuerdos Tripartitos con Marruecos y Mauritania para reparto del territorio.
Ese mismo año, el Frente Polisario, nacido de movimientos independentistas anteriores, se proclamaba el legítimo representante del pueblo saharaui.
Años de lucha
Empezaron los años de lucha. En 1981, Marruecos reconoce el derecho de autodeterminación del Sahara, que de acuerdo con la cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA) de 1982 debía celebrarse en el año siguiente.
La lucha continúa hasta que, en 1991, la ONU presenta un Plan de Paz que establece un alto el fuego y un referéndum para el año siguiente. Sólo se cumple el cese de la violencia, ya que el referéndum se retrasa al año siguiente, cuando es suspendido de nuevo 'temporalmente'.
El referéndum parece viable una vez más en 1988, pero se vuelve a retrasar por la misma razón: las presiones de Marruecos para que la ONU acepte la inclusión en el censo para la consulta a miles de supuestos saharauis.
Una vez más, en 1991, la solución parece estar próxima gracias al Plan de Acuerdo de la ONU, que establece una misión para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), que aún hoy sigue activa dado que su mandato -originalmente por seis meses- se ha ido prorrogando.
La última vez que estuvo a punto de celebrarse el referéndum fue en julio de 2000, cuando todo estaba listo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, señaló que los 120.000 recursos puestos al censo por Marruecos bloqueaban la celebración de la consulta.
Plan Baker II
La última iniciativa de paz de la ONU, conocida con el nombre de Plan Baker II, de 2003, preveía la celebración de elecciones autonómicas en el plazo de un año y un periodo de cinco años de autonomía para el Sahara bajo la administración de Marruecos, al término del cual se celebraría un referéndum de autodeterminación.
Este plan fue rechazado de plano por Marruecos, que afirma estar dispuesto a negociar un estatuto de autonomía que permita al pueblo saharaui gestionar sus asuntos, pero bajo dominio marroquí.
Por su parte, Argelia, que apoya al Polisario y también apuesta por el Plan Baker, mantiene que no aceptará que se considere al Sahara Occidental como 'una provincia marroquí que necesita más autonomía', sino como un 'territorio autónomo decomisado'.
El Frente Polisario ha reiterado que Marruecos deberá escoger entre los dos planes de paz propuestos por la ONU -Plan de Arreglo de 1991 y Plan Baker de 2003- ya que los saharauis 'nunca renunciarán a un referéndum de autodeterminación'.