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En una rueda de prensa, Romero se mostró convencido de que este proyecto constitucional será ratificado en la consulta del 25 de enero con un apoyo cercano al 90 por ciento. A su juicio, la principal virtud del acuerdo alcanzado con la oposición es una 'interesantísima compactación del Estado', al lograr concertar el modelo indigenista de Morales con la demanda autonomista de las regiones. El impacto político del consenso entre oficialistas y opositores es la consolidación del proyecto del Movimiento al Socialismo (MAS, el partido de Morales) que logra, según el ministro, 'hegemonía' para dar 'profundidad' al proceso de cambio y de refundación en Bolivia. 'Quizá no es la hegemonía que imaginaba el MAS', reconoció Romero, en alusión a las cesiones que ha tenido que hacer el oficialismo para alcanzar el convenio. Entre estas concesiones figuran la modificación sustancial de más de cien artículos del proyecto de Carta Magna que aprobó la Asamblea Constituyente en la ciudad andina de Oruro en diciembre de 2007. Morales ha tenido también que renunciar a una eventual segunda reelección -en caso de ganar los comicios adelantados de diciembre de 2009- en el 2014. Tras el éxito de la concertación en Bolivia, el reto es 'construir una agenda política' para cohesionar el Estado y 'dar oxígeno' a la gestión pública para afrontar la crisis económica, dijo Carlos Romero. El ministro participó hoy en un acto organizado por el Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA, por sus siglas en inglés) junto a otro de los protagonistas del diálogo parlamentario, el senador Carlos Borth, de la alianza opositora Poder Democrático y Social (Podemos). Romero y Borth desvelaron que una de las claves del éxito de la negociación fue la conformación de una comisión de trabajo técnico 'paralela' -y hasta ahora secreta- a las mesas 'políticas' abiertas primero entre el Gobierno y los prefectos (gobernadores) y luego entre oficialistas y opositores en el Parlamento. En su intervención, el senador admitió que en Podemos se han producido divisiones sobre el acuerdo y que incluso varios de sus correligionarios intentaron 'torpedearlo'.
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