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El juzgado provincial de Zdar nad Sazavou confirmó ayer oficialmente que no existe paternidad de Libor Broza sobre Nikola, sino sobre Veronika, la cual vivía hasta ahora con el matrimonio Cermak. Broza quiso que el magistrado le eximiera de ese supuesto vínculo familiar con la niña, y tras la sentencia y el acuerdo a que llegaron ambas familias, nada impide que se proceda al intercambio de los bebés. Según el magistrado, no será necesario cambiar nada, ya que los niños utilizarán en adelante las partidas de nacimiento existentes, pero intercambiadas. Ambas familias declararon su deseo de recuperar su verdadero bebé, para lo que fue necesario la intermediación de asistentes sociales y psicólogos, que planificaron convivencias de acercamiento entre los afectados. De la sentencia del juez se deriva ahora la posibilidad de proceder al cambio de nombre de las niñas, según el querer de los padres. En adelante, y avalados por los resultados del análisis de ADN, sólo será necesario una declaración ante el juez de ambas familias de que son padres de su verdadero hijo, antes de proceder al intercambio, que tendría lugar en el primer aniversario. Las dudas de Broza y Jaroslava Trojanova comenzaron al recibir a una niña de menor peso del que mostraban los análisis, y su sorpresa aumentó al detectar que se trataba de una chica rubia, pues ambos padres son morenos. Las bromas de los amigos y el consejo de su cuñado hizo que Broza decidiese hacerse un análisis de ADN, lo que acabó finalmente por desatar este madeja, que ha hecho retornar a Nikola y Veronika a sus respectivos hogares.
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