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eeuu-cuba (documentación) 21-06-2007


Inexistentes relaciones políticas y tímidos contactos económicos


Las relaciones políticas entre EEUU y Cuba son prácticamente inexistentes desde 1960, no así las comerciales, que, pese al embargo, han progresado desde que en 2000 Washington autorizó la venta de alimentos y medicinas a La Habana.


Oficialmente, ambos países no mantienen relaciones diplomáticas desde el 3 de enero de 1961, un año después del triunfo de la revolución de Fidel Castro en Cuba, quien cedió el poder de forma provisional el pasado 31 de julio a su hermano Raúl, ministro de las Fuerzas Armadas, debido a una grave enfermedad.

De los contactos bilaterales, reducidos al mínimo, se encargan las respectivas Oficinas de Intereses en Washington y La Habana.

Sin embargo, aunque tímidos, los vínculos son mayores en el plano comercial desde que el entonces presidente Bill Clinton autorizó en 2000 la venta de alimentos y medicinas a Cuba, siempre que el pago sea en efectivo, aunque EEUU mantiene la prohibición de importar productos cubanos.

Los contactos cubano-estadounidenses se remontan a principios del siglo XX, cuando el 22 de mayo de 1903 sus gobiernos suscribieron el Tratado de Relaciones Permanentes, que por la llamada Enmienda Platt Washington se aseguró el derecho a intervenir en la política cubana.

Desde 1903, EEUU mantiene un arrendamiento indefinido de la base militar de Guantánamo, por la que paga 4.000 dólares al año, que Cuba se niega a cobrar desde el triunfo de la Revolución.

Además, Washington ha intervenido militarmente en la isla en 1906, 1912 y 1917 y supervisó el ejército cubano durante décadas.

Los gobernantes cubanos, por su parte, contaron hasta la revolución con el apoyo político, económico y militar del Gobierno norteamericano, por lo que los principales recursos naturales de Cuba estaban controlados por empresas de EEUU.

Tras la revolución, las nuevas autoridades cubanas expropiaron y distribuyeron los grandes latifundios entre cooperativas y granjas, y nacionalizaron las empresas extranjeras, en su mayoría de EEUU.

En respuesta a ello, Estados Unidos decretó en 1960 el embargo a las exportaciones cubanas, y ambos países rompieron relaciones diplomáticas a comienzos del año siguiente.

Para tomar esa decisión, EEUU alegó la nacionalización de las empresas extranjeras en Cuba y el establecimiento de relaciones diplomáticas y de cooperación militar y económica de la isla con la entonces Unión Soviética.

En los meses siguientes, tras el intento de invasión de Bahía Cochinos, el gobierno cubano proclamó el carácter socialista de una revolución, que Castro definió marxista-leninista.

En 1962, poco después de que Cuba fuera suspendida como miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA), EEUU ordenó el embargo comercial y financiero de Cuba.

Desde ese momento, las relaciones bilaterales han estado marcadas por una permanente tensión, como la Crisis de los Misiles de octubre de 1962, la masiva salida de más de 100.000 personas que emigraron de la isla entre 1965 y 1973 o las más recientes de Mariel (1980) y el conflicto de los Balseros (1994).

En 1977, con el presidente demócrata Jimmy Carter en EEUU, ambos gobiernos aprobaron el establecimiento de Secciones de Intereses a fin de resolver cuestiones operativas y de interés bilateral.

Sin embargo, Washington acentuó desde 1980 el embargo, que Cuba llama 'bloqueo', con la radicalización de la propaganda, el control de las comunicaciones y una legislación más restrictiva con leyes como la 'Torricelli' y 'Helms-Burton' que entroncan con la de Ajuste Cubano, que legaliza automáticamente a los inmigrantes ilegales cubanos que alcancen las playas de EEUU y les facilita trabajo.

La desaparición a finales de los años 80 de los regímenes comunistas de Europa colapsó y desabasteció el mercado interno cubano, lo que obligó a La Habana a decretar en 1990 el 'Período Especial en tiempos de paz'.

Esa situación desembocó los tres siguientes años en la 'crisis de los balseros', en la que unos 35.000 cubanos salieron rumbo a EEUU.

Esa avalancha forzó a EEUU a negociar y alcanzar en 1994 los segundos acuerdos sobre inmigración tras los suscritos en 1984, que pusieron fin al éxodo masivo al establecer la repatriación a Cuba de los balseros interceptados en alta mar.

El caso del niño balsero Elián González supuso un mínimo punto de inflexión en las relaciones que llevó en 2000 al entonces presidente Clinton a ordenar que el pequeño fuera entregado a su padre, que residía en Cuba, pese a la opinión contraria de su familia cubano-estadounidense y las presiones de los anticastristas.

La presidencia de George W. Bush, iniciada en enero de 2001, ha mantenido un endurecimiento de la política respecto al gobierno de Castro, no exento de cierta tolerancia en las relaciones humanitarias.

Pese a rechazar una suavización del embargo, Bush mantuvo en suspenso el Título III de la ley Helms Burton -que permite demandar en los tribunales a quienes hacen negocios en Cuba con propiedades confiscadas a estadounidenses-, accedió a la venta de alimentos y medicinas debido al huracán 'Michelle' e informó a Cuba de sus operaciones en Guantánamo tras los atentados del 11-S.

La visita a la isla del ex presidente Carter en mayo de 2002, en la que abogó por el acercamiento y la necesidad de reformas políticas, pareció abrir un nuevo rumbo en las relaciones.

Sin embargo, Bush no tardó en anunciar la llamada 'Iniciativa para una Cuba Nueva', que volvió a rechazar el levantamiento del embargo, impuso más trabas a los viajes y redujo la capacidad de envío de dinero de los exiliados a sus familiares en la isla.

Además, en 2004 aprobó un nuevo plan para acelerar el fin del régimen cubano mediante el aumento de las ayudas a la disidencia.

En julio de 2006, el mismo mes que Castro cedió temporalmente el poder, EEUU anunció un plan para cuando desaparezca el líder de la revolución que incluye apoyo económico condicionado a un gobierno de transición democrático, envío de alimentos y combustible y asistencia para restablecer la economía.

Tras la delegación provisional del poder de Fidel Castro, Bush exhortó a los cubanos a trabajar por un cambio democrático, y su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aseguró que EEUU 'no tiene ninguna intención en absoluto de invadir Cuba'.

Por su parte, Raúl Castro, en su primera entrevista como presidente provisional, se mostró abierto a 'normalizar las relaciones' con Washington.

Frente a esas inexistentes relaciones políticas, EEUU y Cuba sólo mantienen abiertos sus canales humanitarios y algunos tímidos contactos económicos en los últimos años.

La ley firmada por Clinton en 2000 sobre alimentos y medicinas se usó por primera vez en noviembre de 2001, ya con el republicano Bush en el poder, días después de que el ciclón 'Michelle' arrasara Cuba.

La empresa estadounidense Crowley Maritime firmó un contrato para el envío de alimentos con la estatal cubana Alimport, que continuó comprando alimentos de EEUU desde entonces.

Según fuentes cubanas, desde que en diciembre de 2001 quedara abierta la puerta para las exportaciones agropecuarias de EEUU a Cuba, la isla ha adquirido 7,8 millones de toneladas por los que ha pagado 2.343 millones de dólares.

Esos mínimos aunque progresivos contactos se concretaron el 30 de mayo pasado cuando al concluir en La Habana el Foro de Negocios Cuba-EEUU el gobierno cubano anunció que había suscrito contratos por valor de 118,6 millones de dólares con empresas estadounidenses, sobre todo referidos a productos agropecuarios.

Otro conflicto sin resolver tiene que ver con las pérdidas que Cuba considera que le ha causado el embargo de EEUU, cifradas oficialmente en octubre pasado en 86.108 millones de dólares.

Por su parte, un comité del Departamento de Justicia de EEUU admitió hasta 1972 unas 6.000 demandas de indemnización, aún no resueltas, presentadas por empresas e individuos contra Cuba por diversos motivos, entre ellos las nacionalizaciones, que se elevan a unos 1.900 millones de dólares de aquel año, a las que recientemente se han agregado otros recursos judiciales.



Terra Actualidad - EFE

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