Israel baraja todas las opciones en vísperas del fin de la tregua con Hamás
Israel mantiene una posición ambigua sobre si piensa suspender o renovar la tregua acordada en junio con Hamás en Gaza y que expira el próximo día 19, aunque advierte que baraja 'todas las opciones' y que todo dependerá de lo que hagan las facciones armadas palestinas.
La ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, daba por muerta recientemente la tregua, aunque otros funcionarios del Gobierno no han arrojado del todo la toalla o se muestran dubitativos acerca de qué vendrá después.
A tres días de que concluya el período de seis meses de calma acordado entre las partes con la mediación de Egipto, el Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), que gobierna de facto la franja, ha adoptado una posición unificada de no extenderla, a la luz de que Israel no ha respetado los principios de la misma.
Después de que el líder del buró político del movimiento, Jaled Mishal, anunciara hace tres días desde su exilio en Damasco el fin del alto el fuego temporal o 'tahadía', el liderazgo en Gaza, que en principio no descartaba continuar la negociación para renovarla, parece que ha terminado por darle la razón.
Así, el portavoz de Hamás en la franja, Ayman Taha, reiteró que no tiene sentido prolongar la tregua 'mientras Israel no se sienta comprometido con sus términos', entre ellos reabrir progresivamente los pasos fronterizos o ampliarla a Cisjordania.
Por su parte, altos mandos militares y funcionarios israelíes explican que el Ejecutivo prefiere mantener al actual status quo, aunque advierten de que no dudarán en emplear la fuerza si continúan los ataques de las milicias palestinas.
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, dijo hoy que la cadena de comentarios políticos sobre la cuestión -no hay que olvidar que Israel celebra elecciones en febrero próximo- son redundantes y que 'la calma será respondida con la calma, pero si la situación llama a una reacción, esta será en el momento y la forma adecuada'.
Hay quien en el mando militar israelí va más lejos y niega que la tregua, que entró en vigor el 19 de junio, expire esta semana.
'Nosotros nunca hablamos de seis meses de tregua, eso fue lo que acordaron (las facciones palestinas) con Egipto', manifestó hoy un responsable militar de alto rango que en declaraciones a la prensa bajo condición de anonimato aclaró que no le consta que el próximo 19 de diciembre vaya a tener algún significado para Israel.
A la espera del curso de los acontecimientos, el Ejército israelí tiene preparados varios 'planes' de acción sobre la mesa y 'no se descartan opciones', entre ellas la de llevar a cabo una operación de envergadura en la franja, como abogan de forma oportunista algunos políticos israelíes.
Durante sus primeros cuatro meses de existencia, el alto el fuego fue respetado salvo en excepciones puntuales por las dos partes.
Pero a principios de noviembre una operación militar israelí en Gaza para destruir un túnel cavado por milicianos con el objeto de capturar soldados -según el Ejército- y que acabó con la vida de seis miembros de Hamás, fue el detonante para el deterioro de la situación hasta el día de hoy.
Desde entonces, las milicias han disparado más de doscientos cohetes y proyectiles de mortero contra el suelo israelí e Israel ataca las lanzaderas de las milicias y cierra los pasos fronterizos la mayor parte del tiempo, lo que provoca serias dificultades al millón y medio de palestinos residentes en Gaza.
Algunos analistas creen que el actual primer ministro, Ehud Olmert, que abandonará el cargo en breve, no le interesa embarrarse en el lodazal de Gaza, a la espera de que en dos meses un nuevo Gobierno en Israel decida tomar cartas en el asunto.
Otro de los argumentos, esgrimido por el propio Barak, es el de que una masiva incursión en la franja podría poner en peligro las posibilidades de recuperar con vida a Guilad Shalit, el soldado cautivo desde 2006 en manos de Hamás.
Con todo, el jefe del departamento de Política y Seguridad de Defensa, Amos Gilad, advierte que 'las soluciones militares experimentadas en el pasado no siempre han provocado resultados inmediatos', y una operación a gran escala colocaría a Israel como responsable de la situación de la población palestina e inflamará los ánimos del mundo árabe y musulmán.